4/04/2016

KICK BOXING COMO FORTALECEDOR MENTAL

¡Queridos Freezers!

Hoy con el café de la tarde, estreno el mes de abril con un copo de los que acarician, no de los que cortan la piel en dos. Porque he decidido convertir este rincón en una bitácora de reflexiones tanto de dardos envenenados como de caricias.

Porque no todo en la vida son cabreos, también hay días en los que te despiertas por la mañana y te sientes orgullosa, no solo de ti, sino de los que tienes cerca. De las personas que te rodean y de aquellas con las que interactúas en tu día a día.

Así como hay personas que intentan hacerte caer, también hay pequeños ángeles que te levantan del suelo, que te ayudan a darte cuenta de lo que vales, y que sacan lo mejor de ti. Yo tengo ángeles personales, muy míos, y a veces entro en contacto con otros a los que veo de vez en cuando.

El artículo que estáis leyendo es una oda a esas personas. A las personas que te hacen fuerte, que te ayudan a despejar la mente, a sentirte valorada, a ver que si quieres algo en la vida tienes que pelear por ello con todas tus fuerzas y sin excusas, a esas personas que con unas palabras sencillas o con un detalle por muy pequeño que sea te ayudan a no perder tu esencia, a sonreir.

Gracias al Kick Boxing, no solo estoy mejorando mi físico, sino también mi mente.

Sí, lo sé, otra vez vengo hablaros de Kick, pero esta vez sin malos rollos…

¿En qué te está ayudando el Kick Boxing? Os preguntaréis.

Yo siempre he sido una persona con muchos complejos y mi entorno no ayudaba precisamente a mejorar eso, directa o indirectamente. Si a eso le sumáis mis propios pensamientos negativos…

¿Quién no ha tenido complejos alguna vez?

Y el Kick Boxing no solo me está ayudando a ser fuerte por fuera, también me está ayudando a sentirme fuerte por dentro y eso es lo más importante.

No solo me relaja y me hace evadirme por completo de la realidad durante el tiempo que estoy sumergida en las clases, sino que además me está ayudando a vencer miedos, complejos y tonterías.

Me despierta, hace que permanezca atenta, me ayuda en mis reflejos, me fatiga hasta sentir que mi cerebro está hecho papilla y que no puedo ni escribir, (yo, la escritora, ¿os imagináis?) hace que note músculos de mi cuerpo de los que ni siquiera tenía constancia de que existiesen.

Me hace interactuar con otras personas (para alguien que se pasaba muchísimas horas metida en casa sin salir el cambio es de gigantes), perder miedo al dolor físico, al daño físico, porque golpe a golpe te sientes distinta, más segura de ti misma, y me demuestra que no importa cuán difícil parezca tu sueño, si luchas por él tienes opciones para conseguirlo.

Por lo que practicar Kick Boxing le está ayudando un montón tanto a mi faceta personal como a mi sueño de querer ser escritora. Y es que ser ama de casa y no tener ingresos y querer ser escritora y publicar, es un camino tan difícil y un sueño tan grande, que cualquier ayuda es buena.

Y no hay como la energía y la adrenalina que sientes, para esos días en los que te vienes abajo y no sabes qué narices estás haciendo con tu vida. A veces encuentras las respuestas en lugares que no imaginabas.

Al reflexionar sobre lo que me da el Kick, hablando en un debate bloguero con una amiga escritora, la dije que estaba viendo cosas de mí que no conocía, y todo gracias a este arte. Que la Rebeca Fighter estaba ayudando a la Rebeka Writer y a la Rebeca mujer.

Porque sí, me queda muchísimo por aprender, por avanzar, miedos que quitar,…no sé apenas nada, no llevo apenas tiempo, pero me siento guerrera, que queréis que os diga.

Noto cambios en mí a nivel personal, siento que valgo la pena, que puedo intentar lo que me proponga, que puedo luchar, caerme al suelo y levantarme (y esto es literal, mi María).

Porque aunque a momentos me sienta torpe, aunque un golpe me duela, aunque sienta que no puedo más, sigo ahí, lo intento. Intento dar lo mejor de mí, golpe a golpe, y al fin y al cabo, tanto la vida como los sueños van justamente de eso, de ir paso a paso, esquivando, con contundencia y con acierto.

Y a veces me quejo como una niñata, estoy cansada, me pongo colorada hasta pensar que va a darme un infarto, no puedo, me duele la mano, la nariz, las piernas, pero sigo. Me trago todas mis derrotas y hago lo que me dicen aunque parezca un pato borracho.

Porque el que quiere: puede. El que lucha: consigue.

Y no hay otra manera de enfrentarse a uno mismo. Porque a veces somos nuestros peores enemigos.

Y sí además tienes compañeros que te hacen las clases más amenas, que te dan consejos, un Sensei (Pedro) estupendo con demasiada paciencia, y un ángel que siempre tiene palabras amables, como es mi Lourdes, hacen que el arte del Kick Boxing no solo sea algo que practicas de dos a tres veces a la semana para adelgazar, sino que es la terapia que necesitas para no perder tu rumbo como persona, es el complemento perfecto para ser feliz, para sentirte motivada.

Tan motivada que cuando no voy a clases estoy de bajón. ¡Solo os digo eso!

Porque una simple frase puede cambiarnos el día, un simple gesto, un pequeño triunfo de haber conseguido hacer medianamente bien un ejercicio puede hacer que esa noche cuando te acuestes sea con una sonrisa en la boca.

Porque hay ángeles y personas que te levantan del suelo, y te enseñan a apretar los dientes, a seguir en pie, para cuando aparezcan esos demonios que intentan hacerte pequeñita sepas hacerles frente. A seguir luchando aunque los sueños parezcan imposibles. A permanecer atenta a nuevas posibilidades, nuevos caminos, a no estancarte, a no perderte.

El Kick Boxing me está ayudando a adelgazar, a relajarme, a desconectar de los problemas, a conectar con otras personas, a motivarme, a sentirme bien conmigo misma, a mantener mi cabeza en su sitio y mis paranoias a raya, a conocer mi propia valía no solo como mujer sino como escritora, como creativa, como luchadora consigue sueños.

Porque hay momentos en la vida en los que nuestras decisiones valen la pena. Y el día que decidí apuntarme y comenzar es uno de esos momentos.

Si conseguís un deporte o cualquier hobbie que os distraiga y os haga sentir que estáis creciendo como personas, no lo dejéis nunca. Aunque os digan que estáis loc@s. Porque vuestra salud mental y vuestras sonrisas pueden depender de ello.

Y son los momentos de sonrisas los que importan.

Gracias infinitas a Pedro, Lourdes y mis compis del Bushido Gym.

1 comentario:

  1. La salud es la salud: mental, corporal, emocional... Cuando un área va mal las otras pinchan y cuando en una fortaleces, tiras del resto para arriba. Todo va unido, como los engranajes de un reloj, y con este artículo no pudiste expresarlo mejor.

    Sigue así, luchando por ti, por lo que quieres, por lo que sueñas y sobre todo, sigue disfrutando del camino.

    El recorrido no sirve solo para alcanzar la meta, también te sirve para crecer y poner en duda tus propias creencias y expectativas, mantenerte en constante cambio como la naturaleza, florecer cuando toca y llorar lluvia que riegue y alimente las semillas de tu alma.

    Un abrazo :)

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