4/27/2018

NECESIDAD DE SOLEDAD

¡Queridos Freezers!

¿Alguna vez habéis tenido una necesidad de soledad tan brutal que os encharca los pulmones y os impide respirar?

¿Cuántas veces habéis dicho: de ganas me iba a una cabaña, sol@, porque estoy cansad@ del mundo?

−Es solo ansiedad por la rutina… −me han dicho.

Pero no. ¡Yo sé muy bien lo que es!

Es una necesidad de romper con todo, de largarme lejos, de perder mi mundo de vista por un tiempo porque hay emociones dentro de mí que llevan mucho tiempo siendo acalladas. Y duele. Duele mucho. Y a cada suspiro hieren mucho más.

Llevo dos años con esta sensación de no estar en el lugar correcto que me corresponde.

Llevo muchos meses cayendo, levantándome, tragando, suspirando para coger aire nuevo, sonriendo sin tener ganas de hacerlo por creerme la fuerte, pero sin liberarme por dentro, sin vaciar todo lo que me ha hecho daño.

Y ni las hostias que doy en mis clases de Kick Boxing me liberan ya. Y era mi terapia. Pero es que es un problema mucho más profundo que el desfogue de adrenalina y la liberación mental.

Necesito desconectar. Respirar. Recoger aire que me libere y no que me oprima más. Necesito vaciar mi alma para poder llenarla de cosas que de verdad merezcan la pena.

Necesito alejar de mí todo lo negativo. Expulsar de mi vida, pero de verdad, a todas esas personas que traicionan, que te demuestran que no eran lo que tú pensabas, que te decepcionan, que juegan contigo, que te marean. Porque ya estoy muy cansada. Cansada de despedidas. Cansada de decir adiós, hola, adiós. De sentirme un trapo al que solo acude la gente cuando necesitan algo y después le dejan tirado en una esquina. Cansada de estar para ayudar a todo el mundo y no ayudarme a mí misma. Cansada de ponerme en la piel de los demás y no ponerme tanto como debería en la mía propia.

Necesito estar sola. Ser más egoísta. Centrarme en mí, y solo en mí. Porque ya he perdido la cuenta de las veces que he suspirado hondo en busca de alivio sin encontrarlo.

Yo que tenía miedo de la soledad y resulta de que ahora me resulta adictiva. Ahora la necesito. Hoy la necesito más que nunca.

Hoy necesito escapar del mundo antes de que me sepulten las emociones que llevo en mi interior.

Porque hay algo dentro de mí que no está bien. Necesito dejar de bailar en montañas rusas. Necesito dejar de sentirme rota, de coleccionar fracasos, de acumular pensamientos que no me llevan a ninguna parte y que solo provocan sonrisas torcidas y dolores de cabeza. Necesito actuar más. 
Necesito romperme del todo, pero no para reconstruirme, sino para hacer de mí una nueva Rebeca. 

Son demasiados los remiendos. Demasiadas las cicatrices. Necesito soledad porque estoy cansada de sangrar. Y creo que me merezco mucho más.

Porque sé que el día que explote el vendaval que llevo en la sangre todo mi mundo se vendrá abajo. Y sí, soy fuerte. Pero no sé si estoy preparada para enfrentarme a ello. Y quiero estar preparada.
Esa necesidad de soledad que me ahoga. Esa necesidad de gritar muy fuerte toda la mierda que me callo. Esa necesidad de liberarme. Esa necesidad de tachar cosas de la lista mental.

Esa necesidad de tener unos días solo para mí. Lejos de aquellos que me importan que cada vez son menos. De estar sola conmigo misma. Aunque lo que me muestre la soledad me duela. Por un poco más de dolor ya no pasa nada. Sé lo que es que el alma me duela y sentir el corazón roto en mil pedazos.

Necesidad de escaparme, no para huir, sino para coger aire. Porque ya no aguanto más. Sé que solo así, al regresar, estaré en el lugar correcto.

Esa necesidad de soledad, hoy, me consume.

¿La habéis sentido alguna vez? ¿Qué habéis hecho?

Cansada. Decepcionada. Triste.

¡Os mando un abrazo congelado!

3/28/2018

UN BRINDIS POR ESAS PERSONAS...

¡Queridos Freezers!
Hoy quiero mostraros una frase que me ha dado a conocer mi amiga Mara, y que llega en el momento perfecto para hacerme reflexionar.
Con unas palabras así era inevitable que mi cabecita loca se fuese por las ramas divagando. ¡Con lo que me gusta a mí comerme la cabeza!
“La gente nunca quiere ser parte del proceso, pero quieren ser parte del resultado. El proceso es donde descubres quién merece ser parte del resultado.”
Todos tenemos épocas de cambio, tiempos de vendavales en los que dejamos de ser quienes somos para ser otras personas, sea cuál sea el motivo por el que decidimos dar carpetazo y empezar otro sendero.
Durante ese proceso de deambular calles desconocidas, emociones vertiginosas y dudas que carcomen, nos vamos a encontrar con dos tipos de personas.
Aquellas que están durante el caminar y se quedan a tu lado por muy duras que sean las tormentas.
Y aquellas a las que no les importa en absoluto lo que te suceda y que prefieren ahuyentarse y volver cuando tú ya has conseguido el resultado de ser quién quieres ser. Y casi siempre, regresan para intentar hacerte daño y no dejar nada bueno a su paso.
Estas letras son un brindis por esas personas bonitas que están en esa parte del proceso en la que tu presente está lleno de cambios, y estás mutando de planes, de vida, e incluso de corazón…
Afortunadamente, durante mis últimos meses, me he encontrado con varias personas que se han quedado a pesar del granizo y de las borrascas de nieve, de las lágrimas y de las sonrisas a medio gas.
Y es, al reflexionar, al leer una frase como ésta, cuando te das cuenta de que esas personas han permanecido a tu lado sin esconderse, que no te han soltado la mano ni por muchos problemas que pudieran tener en sus propias vidas, que siempre han intentado hacerte sonreír hasta en los momentos más grises…
Y que son justamente esas personas las que importan.
Me he puesto a hacer recuento. Y resulta que me sobran los dedos de las dos manos, pero que con los dedos de una sola mano no me llega. Por lo que he de sentirme muy afortunada. Hay otras personas que ni siquiera tienen un hombro amigo, de los de verdad, sobre el que llorar.
Por lo tanto, llego a otra conclusión.
Algo estaré haciendo bien si tengo a varias personas así a mi lado. De las que acompañan en silencio, de las que aguantan la mano cuando falla el equilibrio, de las que te recogen antes de que te caigas porque solo con mirarte lo saben todo, de las que te chinchan para que saques el mal genio, de las que te riñen en el instante adecuado porque saben que puedes con todo lo que venga. De las que te miran a los ojos y te dicen lo que realmente piensan, sin apartar la mirada.
Pero también quiero brindar por esas personas que regresan y te dicen: Me equivoqué. Perdóname. Lo siento por ser tan gilipollas. E intentan hacer las cosas de otra manera. Y te regalan nuevas sonrisas, pequeños instantes que valen para anestesiar la melancolía en los días de cielos negros.
Porque recordad esto: TODOS fallamos, todos nos equivocamos. Todos la cagamos en algún momento de nuestra vida. Y nunca es tarde para pedir disculpas si se sienten de verdad.
Porque creo firmemente que el que vuelve a tu vida es porque quiere.
No hay pistolas en la cabeza que obliguen a alguien a hablar con quien no quiere hablar. Ni a pasar tiempo con quien no quiere estar. Y menos en un mundo tan superficial como el nuestro en el que un día eres todo y al siguiente puedes ser nada. En el que puedes tenerlo absolutamente todo un mes y después quedarte en mitad de la calle con las manos vacías.
Si algo me ha quedado claro durante mi proceso de cambio es que nadie pierde el tiempo con nadie, que nadie regala nada, ni cinco minutos de su tiempo.
Y son por esas personas que están a tu lado, sea de la forma que sea, que te dedican aunque sea media hora de sus vidas, por las que merece la pena ser uno mismo en nuestro máximo esplendor, sin complejos, sin dejar de sonreír, sin ocultar nuestro brillo, sin dejar de cantar, de gritar, de bailar en los lugares más inapropiados.
Son esas personas las que se merecen tu locura, sin cadenas que te limiten, sin comerte el cerebro con: ¿qué pasará? Son esas personas las que se merecen tu dulzura y tu carácter especial. Son esas personas las que se merecen todos los detalles del mundo, por pequeños que te puedan parecer.
Porque es tiempo de dar a cada persona lo que realmente se merece. Querer a cada persona como esas personas te quieren a ti. Retribuir de verdad. Si te dan, das. Si te quitan, quitas. Si no te dan, no des.
Porque ya no es tiempo de darlo todo por quién no te trata como realmente te mereces. Que ya estamos todos muy jodidos para mendigar.
Porque como dice Ambkor. La vida es eso: disfrutar del proceso mientras progresas. Y son los pequeños instantes de sonrisas los que van formando la grandeza de la vida.
Y quién no esté a tu lado en el camino, no merece ni un cachito de tu éxito personal. Quien no quiere formar parte de tu vida, no merece ni un recuerdo. Porque hay que dejar espacio para todos los nuevos instantes que están por llegar.
¿Sonreímos? ¿Brillamos? ¿Peleamos por los que nos quieren en su vida?
¿Fabricamos nuevos instantes?
¡Claro que sí! ¡La vida está para VIVIR y no mirar atrás! Para SENTIR y no pensar en lo que sucederá. Para dejar que las cosas FLUYAN...
¡Un abrazo congelado, Freezers!

3/07/2018

AHORA SOY MÁS MUJER

¡Queridos Freezers!

Mañana es el día de la mujer. ¡Felicidades a todas mis lectoras!

Personalmente soy de las que piensa que deberíamos celebrar el día de la Mujer todos los días, al igual que los hombres deberían celebrar ser Hombres cada día.

Pero dado que es el día de la Mujer…voy a hacer una pequeña reflexión de lo que va a significar para mí el día de mañana.

Es tiempo de mirarnos al espejo, de reconocernos, de sabernos mujeres y estar orgullosas de ello.

Me siento más mujer que el marzo pasado y por eso este día es motivo de celebración para mí.

Ahora sé lo que es ser libre. Llevar la vida que yo quiero llevar y no la que otros desean para mí. Ahora sé lo que es trabajar y ganarme el sueldo, y no sentirme la mantenida de nadie. Ahora sé lo que es llegar a casa y que la soledad me abrace y que no duela porque no necesito que un hombre me diga lo que valgo. No necesito que nadie me diga que me ama para amarme yo.

Ahora sé que soy fuerte, que puedo salir de cualquier pozo por profundo que sea. Que en esta vida lo que no te mata, te hace convertirte en una guerrera. Que el amor si te cambia no es amor. Que el amor tiene cosas muy bonitas y el desamor cuando llega, con sus vendas al suelo, lo estropea todo pero también te muestra lo que de verdad tenías entre las manos.

Ahora sé lo que es decir adiós a las relaciones tóxicas y sobrevivir, a decir adiós a esas personas que decían ser amigos y amigas y sin las que puedo respirar a la perfección. Las decepciones son inevitables en el camino de la vida.

Ahora sé lo que quiero en una relación si está en mi destino volver a encontrar a un compañero de vida. Pero también sé lo que no quiero y los caminos que no volveré a cruzar. Porque no me importará volver a darlo todo, soy como soy y ya no voy a cambiar, ni quiero, sin embargo sé que no me perderé yo misma en ese proceso.

Ahora sé que las lágrimas no se derraman por cualquiera, al igual que las sonrisas de verdad no brillan con la misma intensidad cuando son fingidas. Y no todo el mundo se merece verte sonreír. Así como no todo el mundo se merece tus lágrimas.

Ahora sé que la vida no es un cuento de princesas y que me quedan muchísimas piedras con las que tropezarme, que me harán caer de nuevo, pero también sé que me levantaré mucho más sabia.

Ahora sé que las guerreras solo necesitan un guerrero que quiera combatir a su lado, no necesitan príncipes que las salven del mundo, porque saben defenderse solas.

Ahora sé que puedo conseguir todo aquello que me proponga, que las primeras veces dan mucho vértigo, pero que nadie nace aprendido y puedo dedicarme a lo que quiera porque no soy menos que nadie.

Ahora sé que no soy una mujer diez porque estoy a mucho más nivel, con todos mis defectos y mis imperfecciones, y que no necesito desprestigiar a otros para sentirme mejor conmigo misma, porque pertenezco a otra raza.

Ahora sé la satisfacción que da una sonrisa y una peineta a tiempo, lanzada a esas personas que un día me hicieron sentir inferior y que creían que no valía para trabajar ni para nada.

Ahora sé lo que es ser una mujer trabajadora, luchadora, guerrera y libre.

Ahora sé que tengo un par de alas con las que volar y conocer otros mundos, sin barreras, sin fronteras, solo con mi corazón por bandera, sin miedos. Y así quiero vivir.

Ahora sé que no hay nada seguro en la vida, que no hay que esperar nada de nadie, que simplemente hay que vivir a pleno pulmón y que la mejor sensación es cuando las personas nos sorprenden, cuando la vida nos sorprende.

Ahora sé que los detalles bonitos te hacen sonreír en los días grises del alma, y los malos recuerdos te roncan dentro de las venas haciéndote de acero. Y no hay más que hacer que sacar lecciones de ambas cosas.

Ahora sé que puedo bailar sobre los charcos en los días de lluvia, cantar mientras camino por la calle cualquier canción aunque no sea mi género predilecto, pintarme los labios de rosa aunque nunca fuese mi color, y seguir siendo la heavy/gótica. Puedo ser tan loca como quiera, tan excéntrica como quiera, porque soy yo, y amo mi locura. Y no me da vergüenza ser como soy. Los que quiero lo saben valorar y necesitan de esa chispa eléctrica para seguir sonriendo. Y se siente tan bonito cuando te aceptas y te aceptan tal y como eres.

Ahora sé lo que valgo, lo que siento, lo que tengo, lo que nunca tendré, y estoy orgullosa de ello, y estoy orgullosa de mí.

Tan solo me queda gritar: Feliz día de la mujer, Beka. Si has llegado hasta aquí, si has sobrevivido con una sonrisa y has cambiado tanto en menos de un año es porque…

¡Lo has conseguido!

Y recordad, mis Freezers mujeres, y también mis Freezers hombres…

Nunca es tarde para decir adiós, para dar una hostia sobre la mesa y cerrar la puerta de un portazo, sin mirar atrás aunque nos deshagamos en lágrimas. Nunca es tarde para respetarnos, amarnos y valorarnos como debemos. Solo así encontraremos a alguien que nos ame de verdad. Si no nos queremos nosotr@s nadie lo hará.

Nunca es tarde para empezar una nueva vida y andar el camino que nos merecemos.

No dejemos que nuestro corazón se convierta en piedra porque un día no supimos amarnos ni cuidarnos, porque un día no supieron amarnos ni cuidarnos. No dejemos que nos abrace la oscuridad porque todos tenemos motivos bonitos por los que sonreír y seguir brillando.

Y para despedirme, os dejo el fragmento de una canción que me tiene totalmente enamorada, y que ha sonado en bucle mientras escribía este desvarío, regalándome inspiración:

“Oh darlin', darlin'
What have I done?
Well I've been away from you too long
And all my days have turned to darkness
And I believe my heart has turned to stone…”

*Oh Darlin’, de The White Buffalo, en bucle mientras escribo.

¡Un abrazo gélido!

2/19/2018

¿RESACA O SINDROME PREMENSTRUAL? AMBOS

¡Queridos Dirtys!

Si hay algo bueno en mi vida de soltera es que puedo salir a tomarme una cerveza cuando me da la gana.

Lo que ya no mola tanto es cuando me digo a mí misma:

-Una y me voy para casa.

Siempre que salgo con la idea de volver pronto es cuando más tarde llego. Pero a que ¿os ha pasado a vosotros también?

Y al final me vengo arriba, me lío y una se convierten en 4, y no duermo lo suficiente, y a la resaca se le junta el síndrome premenstrual.

¿Quién dijo que ser mujer era fácil?

Y cuando sonó el despertador unas horas después de haberme acostado lo único que me apetecía era matar a alguien. ¡Con lo dulce que parezco! ¿eh? Y si a la alarma de mi móvil le sumáis el maullido continuo de una gatita pelirroja llamada Freyja, entonces ya…

Acabé tapándome los oídos, cagándome en la puta diosa nórdica del amor, y maldiciendo las gotas de alcohol que recorrían mi cuerpo.

-Voy a dejar de beber…-me susurré a mí misma a ver si me lo creía.

Pero nunca me ha gustado engañarme. No sé mentir. ¿Qué le voy a hacer si la sinceridad me puede?

Y me levanté como pude y ni la ducha me despejó y fue en ese momento cuando me di cuenta de que el día me iba a resultar  muuuuyyyy largoooo. Estaba espesa, demasiado, y cuando entrenando me comí un directo de mi mejor amiga, en toda la nariz, así ¡plas! y ni con la hostia en la cara desperté…ufff…

¡Mala señal, amiguitos!

Y tocó entrenar frontales y rodillas y codos, y tenía la mente tan saturada que no coordinaba nada. Y en silencio fui cagándome de nuevo en todo el repertorio de dioses que me sé, y las cosas me fueron saliendo un poco mejor, pero como soy demasiado realista, tuve que aceptar que no era mi mejor día.

Pero como prometí dar todo lo que pueda hasta en los días de mierda, pues he entrenado y ahora estoy intentando escribir un nuevo desvarío después de diez minutos de bloqueo literario mirando el archivo en blanco. Y así con la tontería ya voy por la palabra número 329.

Y sí, he sudado cerveza entrenando. Como casi todos los lunes. Y sí, tengo resaca. Y sí, las hormonas me están matando. Me duelen las tetas y ¡joder!...Con lo pequeñitas que son, ¿cómo pueden doler tanto?

Y sí, hoy tengo un carácter de mierda que me ha llevado a gritar a mi madre y a mi hermano en un lapso de tiempo bastante pequeñito, pero oye…

Que ser mujer no es tarea fácil. Y estar a falta de sexo no es que mejore mucho las cosas porque tengo toda la adrenalina contenida en mi 1,55 cm de estatura. Y no, no pienso sustituirlo con el dulce o el chocolate. Porque me sobran 5 kilos ya. Y me miro al espejo y me veo gorda y sé que es culpa de no seguir la dieta deportiva, de no beber tanta agua como antes de, y que estoy bebiendo demasiada cerveza, y todo se convierte en una puta rueda que va girando y girando, mutando mi estado de ánimo, y siento si os deprimo con este desvarío, pero es que hoy no es mi día.

Percibís lo de carácter de mierda y día gris ¿no?

Hoy es uno de esos días en los que hubiese sido mejor que me quedase en la cama, sola conmigo misma, llorando y deprimiéndome, pero ¿qué le voy a hacer? Soy cabezota. Y prefiero el Kick, escribir y la buena música para anestesiar mientras vacío todo lo que me marchita.

Por cierto, suenan Machine Head mientras escribo. Si no despierto con los gritos de Robb Flynn es que estoy jodida…

Malditas montañas rusas emocionales…Ahora arriba, ahora abajo, ahora arriba, luego abajo, ahora arriba, pero bueno, eso será munición para otro desvarío cuando la cabeza me coordine lo suficiente para escribirlo.

Ehhh, que Imperium me está haciendo despertar…Creo que lo estoy consiguiendo…

“Hear me now, Words I vow, No fucking regrets. Fuck these chains, No god damn slave, I will be different…”

Y sí, seré diferente. Tengo que centrarme de una puta vez. Pero es que en días como hoy lo único que me apetece es escaparme al mar o a la montaña y dejar que la naturaleza me calme y me ayude a verlo todo mejor, pero…

Luego me acuerdo de que no tengo carnet de conducir y entonces me jodo, me cabreo y me aguanto.

Y sí, tengo que sacarlo para poder escaparme muuuy lejos en los días de mierda.

Y entonces vuelvo a focalizar mi futuro, mis metas, lo que me queda por conseguir., por vivir, por conocer, por experimentar. La gente bonita que tengo a mi lado y la que está por llegar, que digo yo que serán de calidad también porque de basura ya tengo el cupo llenito...

Y sonrío, aunque sea levemente.

Y sí, sigo estando depre, las hormonas siguen fluctuando, me sigo viendo el culo gordo cuando me miro al espejo de casa de mi madre (y si no le rompo es por lo de los años de mala suerte, que bastante tengo yo ya sin romper nada), pero oye…que no hay nada que mi música favorita no consiga.

Gracias, Robb Flynn por ayudarme a resurgir hoy.

A los que leéis y que siempre estáis ahí: os mando un abrazo mitad sucio mitad depresivo, (esto ha sonado muy Emo/Gothic), y voy a seguir lamiéndome las heridas…

Lo que se traduce en irme de compras con mi madre a ver si encuentro ropa que no exagere más mi culo xD

¡Hasta el próximo desvarío!

2/12/2018

ENCUENTRA LO QUE TE HACE FELIZ...

¡Queridos Dirtys!

Si algo estoy aprendiendo últimamente de la vida es a apreciar los pequeños instantes.

A atesorar las conversaciones con personas que tienen mucho que aportar, los paseos con vistas a la naturaleza que revitalizan la sangre contaminada. A aprovechar cada día como si fuera el último, a refugiarme en esas canciones que siempre me levantaron del suelo y cantarlas, en bucle, hasta que los demonios vayan desapareciendo. Con música siempre acabé resurgiendo. Con música siempre se ve todo mucho mejor.

Si algo tengo claro es que voy a estar siempre rodeada de la gente a la que quiero y que me quiere, que ya me cansé de que me quieran a medias, de que me hablen cuando necesitan ayuda. A todas esas personas que aparecen y desaparecen, les digo: Agurrr Yogurt!!! Aire!!! (La frase no es mía, sino de mi amiga Karla, pero me viene genial porque es justo eso lo que voy a hacer. Desecharlos de mi vida. No se merecen ni un huequito pequeñito…)

No es tan difícil darse cuenta de quién de verdad te aprecia y de quién solo te utiliza porque quiere obtener algo de ti. En estos tiempos donde las redes sociales están al orden del día está muy de moda eso de utilizar y después apartar, como si las personas no tuvieran sentimientos. Y no, no voy a hablar del tema de moda en mis redes. Con que me entienda yo me vale.

No olvidéis nunca que son los momentos al lado de los que nos quieren los que realmente importan. Son esos momentos los que nos vamos a llevar. Y no hay excusas, quien quiere estar: está. Sin fallar. Sin abandonarte ni uno solo de tus días.

La solución a todos los problemas, a los días grises y a la apática rutina es que si encuentras aquello que te hace feliz, no debes abandonarlo por ninguna circunstancia. Ni por nada ni por nadie. Incluso si ese alguien eres tú misma arrebujándote bajo las mantas porque no tienes fuerza para enfrentarte al mundo cuando el frío aprieta.

Yo sé lo que me hace feliz. Y vosotros también sabéis lo que os hace felices.

Y hay veces en las que titubeo, o que se me olvida por unos segundines, y es cuando me siento perdida. Varada en una especie de vacío en el que tiemblo pensando cuál será el paso que debo dar. Pero siempre acabo encontrando mi lugar.

Porque siempre aparece ese “algo” que me recuerda de dónde vengo y a dónde quiero llegar, ese “algo” que me inspira y me dicta el sendero hacia los sueños que se hacen realidad y toda la lucha que conllevan. Y no, no he llegado hasta aquí para quedarme en la mitad, para vivir a la mitad.

Porque aunque a momentos me sienta un poco perdida, en el fondo nunca he dejado de ser yo, ni de saber lo que es aquello que me hace inmensamente feliz.

Como dice la canción: “Ha sido un momentito solo de bajada, ¡Que aquí no pasa nada…!”

Una persona a la que aprecio un montón, con un buen tirón de orejas a modo de audio de Whastaap, me dijo que todos tenemos días malos, días grises, pero es en esos días de mierda cuando más tenemos que sacar el coraje, demostrar lo que valemos y tirar para adelante.

Y aquí estoy yo, esa mini guerrera que empecé a ser y que sigo siendo, disfrutando de cada aliento. Aunque llueva, aunque haga sol y escueza, aunque nieve, sigo caminando, aunque algunos pasos sean inciertos siguen siendo pasos hacia delante. Y voy a seguir dejando huella. Porque sé que lo hago en aquellos que me aprecian, que me descubren y que quieren quedarse.

Y sí, pienso seguir sonriendo. Y no pienso perder mi sonrisa por nada del mundo. Porque nada ni nadie merece que deje de brillar. Ni yo misma intentando flagelarme.

Recordadlo siempre: ¡No dejéis nunca de brillar! ¡Cagad purpurina!

Que ya se encargará el karma de devolver a todos los que quieren quebrarnos con su mala fe, lo que realmente les está destinado.

Vivid, sonreíd, encontrad lo que os hace MUY felices y bebéoslo. Traguito a traguito.

Porque la vida hay que vivirla así. Sorbo a sorbo, apurando cada uno de sus matices, saboreando, como los buenos elixires. Deteniendo nuestros sentidos para paladearlo como se debe.

¿Encontramos lo que nos hace felices?

¿Lo disfrutamos?

¿Sonreímos sin parar?

¡Un abrazo muy dirty!

1/10/2018

EXPRIMIENDO CADA SEGUNDO

¡Queridos Dirty-Freezers!

¿Vosotros estáis exprimiendo cada segundo?

Ya habéis apuntado en vuestra agenda los propósitos de este nuevo año?

Esta Dirty Thirty se ha propuesto VIVIR más y soñar menos.

Porque sí, lo de soñar está muy bien, nos mantiene alerta y despiertos, pero lo que no está tan bien es dejar de vivir para soñar sueños y no permitir nuestras realidades.

He empezado el 2018 con muchas ganas y a lo loco. Sin cadenas y sin miedos. Y por ello me he lanzado sin paracaídas, a exprimir la vida segundo a segundo, bocado a bocado. ¡Que ya me tocaba, joder!

Por fin he encontrado mi lugar en el mundo, después de varios meses a la deriva, con altibajos emocionales fluctuando dentro de mí y a mi alrededor. ¡Qué jodido tenía el karma!

Ahora sé que todo lo que llegue será para sumar y no para restar. Que no haré nada que no quiera hacer por complacer a los demás, que ya se terminó la Rebeca dócil.

Por fin me quité todo lo tóxico que me rodeaba y estoy caminando como siempre quise. Pero no de boca, como meses atrás, sino de hechos.

Sonriente, como me gusta y como le encanta a los que me quieren de verdad. Porque nada en la vida merece la pena lo suficiente como para quebrarte la sonrisa.

Observando todo mi alrededor con los ojos de una niña a la que le queda mucho por descubrir y experimentar.

Lanzándome al vacío en busca del sí o el no, sin miedo al fracaso. Sé que puedo con lo que venga porque he superado cosas peores que una negación. Y soy de esas impacientes que lleva muy mal la incertidumbre.

Aprendiendo a hacer malabares con el tiempo para poder compaginar trabajo, Kick Boxing, escritura y salir de fiesta.

Porque ¿sabéis qué? Los bares también abren entre semana y se disfruta mucho más. Mi agobio de Nochevieja os le voy a ahorrar, pero eso sí me lo pasé de puta madre.

Y sabéis que…no pasa nada si no se entrena toda la semana a full hasta el agotamiento mental, ni se lleva una dieta fit a rajatabla, porque las pizzas y las cervezas están muy ricas. Y la celulitis o los kilos de más no marcan que te quieran más o menos, eres tú la que te tienes que querer.

Y yo ahora me quiero y me amo, independientemente de mi físico, porque ahora si soy la mujer que siempre quise ser. Ahora no necesito silenciar complejos ni dudas, ni idioteces como meses y años atrás.

Ahora estoy sintiendo que hay momentos en los que me llena mucho más una cerveza o un café con las personas que quiero que escribir historias de finales felices, porque ahora es mi vida la que vivo y no la que sueño entre letras.

Ya no necesito refugiarme en un papel en los momentos de soledad, porque salgo a vivir la vida que se me estaba escapando a pasos agigantados.

No os penséis que voy a dejar de escribir…Os prometo que el 2018 también será mi año literario, pero ahora digamos que tengo otras prioridades. Seguir trabajando, ganar dinero, irme a vivir de alquiler, sacarme el carnet de conducir, pero sobre todo: Pasar tiempo con las personas a las que quiero.

¿Quién pensó que no me había propuesto metas?

Ahora vivo cambiando de piel a cada día vivido, acoplándome al ambiente y a las personas que me rodean, volviéndome loca sin importarme el qué dirán, bailando una canción de reggaetón en un coche o en una pizzería, sin complejos al dejar salir mi vena más crazy. Desatándome, quitándome ese disfraz de seriedad que durante tanto tiempo me implanté, siendo como una adolescente loca en el cuerpo de una treintañera. Viviendo ahora esa veintena que a instantes no exprimí.

Percibiendo cada nota musical de mis bandas preferidas, mirando al cielo estrellado de vuelta a casa en mitad de la noche mientras me van reconstruyendo y cicatrizando las piezas de mi corazón que puedan agrietarse con el frío o más bien con la ausencia de calor. Sintiéndome afortunada porque estoy en el hogar que siempre quise estar.

Siendo sincera el 100% del tiempo, tanto conmigo misma como con los demás. Porque vivir una irrealidad es una gran putada. La hostia cuando te caes es inmensa, ¡de verdad! ¡Y que no os mientan! Nadie está ahí para cogerte o agarrarte. Hay caminos que tenemos que hacer solos, aunque sean difíciles, aunque nos duelan.

Trabajar, dormir, vivir, entrenar, sonreír, salir, beber, disfrutar de la soledad, sonreír, sentir, ¿he dicho ya sonreír?...

A seguir palpitando nuevos intentos para que cada día sea una nueva oportunidad para hacer algo distinto. Encontrar ese equilibrio entre rutina y novedad para que nunca me vuelva agobiar al sentir que el tiempo se me va sin hacer nada de verdad con mi vida, para que el paso de los minutos en el reloj ni lastimen ni arañen.

¡Os invito a exprimir cada segundo!

¡Veréis como las energías os fallan! Pero se siente tan bien cuando te das cuenta de que por fin estás apurando cada sorbito de tu existencia…

NO tengáis miedo a vivir, a sentir, a expresar vuestros sentimientos, a decir “Me gustas” aunque os digan que no, a desatar vuestro loco interior y bailar en mitad de la calle o bajo la lluvia, que os importen una mierda las miradas de asombro o los comentarios jocosos. Sonreíd! Sonreíd! Con todas vuestras ganas.

Porque permitidme que os recuerde que los momentos de lágrimas siempre están al acecho para llegar en el momento más inoportuno.

Así que…

AIREEEEEE!!

¡Comeos el mundo antes que el mundo os coma a vosotros!

¡Un abrazo escarcha, Dirtys!

12/28/2017

CARTA AL AÑO QUE SE VA

¡Queridos Freezers!

Llevo desaparecida un tiempo porque por fin he empezado a trabajar, no porque os haya olvidado.

Y qué mejor para despedir el año en este blog que escribiendo una carta al 2017...

¡Espero que os guste! Felices Fiestas y esas cosas que se suelen decir...

¡Querido 2017!

Te escribo con el corazón en la mano porque no sé hacerlo de otra manera. Ya sabes que siempre soy demasiado sincera, tanto para lo bueno como para lo malo, aunque duela.


Has resultado ser un año complicado en el que he vivido un montón de montañas rusas, sobre todo anímicas. He derramado muchas lágrimas pero también he pronunciado muchas sonrisas.


Empezaste muy bien, te torciste a medio camino y estás acabando de la mejor manera. Sé que no es culpa tuya, sino de las circunstancias que rodeaban mi vida. Por eso me despido de ti con un sabor dulce en la boca a pesar de los momentos amargos. Sí, sé que puede sonar contradictorio pero es que aquellas cosas que me han dolido me han hecho llegar a estar aquí. De no ser por ellas, no sería la Rebeca que ahora está escribiendo estas líneas sin saber muy bien lo que te quiere decir.


Has sido un año de sueños cumplidos. Como publicar una nueva novela, ver a mis HIM en directo y tener tatuado mi Edgar Allan Poe gracias al mejor tatuador de mi tierra.


Has sido un año de crecer mentalmente, de sentirme fuerte y valiente gracias al Kick Boxing, de saber que puedo con todo lo que me proponga aunque me produzca vértigo, de sucesos que me han ayudado a convertirme en la guerrera que soy ahora, pequeña pero intensa.


Has sido un año de luchar hasta quedarme sin aliento por algo que tenía fecha de caducidad marcada desde hacía tiempo, y de dormir con la conciencia tranquila porque di todo de mí, más de lo que esa persona merecía tal y como me ha demostrado en estos últimos meses.


Has sido un año de tomar decisiones duras, de dar una hostia sobre la mesa, cambiar todo mi mundo y ponerlo patas arriba, y salir mucho más valiente de la arriesgada aventura sabiendo que me queda mucho por descubrir.


Has sido un año en el que he aprendido que las personas que decían que me querían no lo hacían tanto, que hay quienes no siempre son lo que aparentan, y que te pueden sorprender cuando menos te lo esperas, tanto para bien como para mal, y que de todo se hace uno más sabio.


Has sido un año en el que me he sentido en una nube de sueños, pero también MUY perdida y en el que me he vuelto a encontrar infinitas veces descubriendo matices de mí misma que ni siquiera conocía.


Has sido un año de sentir vértigo por una noticia médica y disfrutar del alivio después del susto. Es en esos instantes de miedo cuando aprendes a disfrutar de cada segundo.


Has sido un año repleto de nuevas experiencias, de nuevas primeras veces, de sentir que ahora sí manejo mi vida como yo quiero. ¡Lo que me queda por vivir! (como siempre me recuerda mi Cactus)


De leer un libro en el parque estando sola y no sentirme sola. De seguir firmando libros entre nudos de nervios en la barriga como la primera vez. De tener una gatita y su amor incondicional, de llegar a mi casa y que alguien me espere dispuesta a gritarme en maullidos y ronroneos, pero también de cuidarme cuando percibe que algo no anda bien.


De tomarme una cerveza con mi mejor amigo y no sentirme mal por ello, de poder contarle lo que me apetezca y hablar de lo que nos dé la gana sin tener que medir mis palabras. De quedar para comer o desayunar con mi gente y no dejar de sonreír ni un solo segundo. De tatuarme lo mismo que mi mejor amiga y saber que hay promesas que si son para siempre, al igual que hay amigas que no te abandonan nunca y te tienden la mano cuando peor te sientes pero también para descojonarse contigo de la vida.


De besar otros labios, deshacerme en otras manos y sentir mariposas en la garganta y en el estómago.


De caminar hacia delante sin tener claro el futuro y no detenerme ni para mirar hacia atrás por mucho miedo que me entre.


De despedir a personas que creía importantes y darme cuenta de que no lo eran tanto porque sigo respirando sin ellas, es lo que tienen las amistades que se evaporan con los temporales y te muestran su esencia.


De resurgir cada día como si cada noche fuese un fin del mundo. De mirar al cielo y darme cuenta de lo afortunada que soy por tener la oportunidad de percibir lo que otros no descubren gracias a la naturaleza. De encontrar inspiración en cualquier parte.


De salvarme gracias a la música que siempre estuvo ahí, gracias a mis voces favoritas, a mis canciones refugio.


De hallar nuevas sonrisas y nuevas miradas, y temblar, y no poder hacer nada con esos temblores más que sonreír por sentirme viva al disfrutarlos. Es lo bonito y lo cruel del puto destino, que a veces es muy caprichoso.


De recibir mensajes de aliento de quién menos me esperaba y sonreír por ello, porque a veces nos valoran más los de fuera de lo que nos valoramos nosotros mismos.


Has sido un año de darme cuenta de todos mis errores y tratar de enmendarlos porque sé a ciencia cierta que nunca es tarde para mantener una conversación, para pedir perdón, para abrir el corazón a personas a las que muchos años atrás les negué esa oportunidad.


De saber lo que es trabajar fuera de casa y que el cuerpo pese de cansancio y de lo genial que me siento al sentirme útil y valorada. ¡Nunca es tarde!


De darme de bruces con la realidad: que la Familia siempre está ahí para ti por muchos tropiezos que pronuncies, por muchas palabras dañinas que sueltes por la boca, por muchos años que les dejes abandonados.


Has sido un año de descubrir que cuanto más quieres que te vayan bien las cosas, peor te van porque tu karma está contaminado, y que es cuando no esperas nada de nadie cuando la vida te regala todo, de cosa pequeña en pequeña cosa, momento a momento, instante a instante, detalle a detalle.


Has sido un año en el que he aprendido que no hay nada que se pueda retener, que todo fluye como el agua. Que es sano decir adiós a las personas que no te aportan nada y que se dedican a restar, y que no hay que estar triste por ello, que es necesario para poder avanzar de verdad.


Has sido un año en el que he conocido nuevas personas que me demuestran cada día que soy importante y que sí quieren tenerme en su vida.


Has sido un año de recibir nuevas amistades que me hacen ver las cosas desde otra perspectiva, pero también de volver a recuperar aquellas que se quedaron ancladas en una especie de limbo y darme cuenta de que los sentimientos que un día nos unieron siguen ahí, que no han muerto con el paso del tiempo. Porque el olvido no siempre olvida aunque tú pensaras que no eres alguien que merece la pena recordar.


Has sido un año de redescubrir a miembros de la familia que dejé atrás y que ahora se han convertido en todo. En esa tabla de salvación de sonrisas y cervezas Redneck, de promesas, de confesiones a media voz, de tinta en la piel que me recuerda que nunca estaré sola. Y es, justo en el instante en el que miro al cielo de mi alma y me encuentro con los ojos marrones de mi ángel, cuando sonrío porque él disfrutaría un montón de nuestra amistad.


Has sido un año en el que he aprendido que todo en la vida sucede por algo, que hay personas que me han decepcionado pero dejado lecciones al hacerme daño y que cuando las he expulsado de mi vida me he sentido por fin liberada sabiéndome más fuerte y sabia.


Y que otras, por el contrario, me han dejado muchas sonrisas radiantes aunque hayan pasado por mi vida como estrellas fugaces. Y son las sonrisas que brillan las que de verdad cuentan.


Has sido un año en el que he crecido a través de las lágrimas, de los puñetazos al aire, de los desgarros del alma y de la soledad cuando abraza fuerte porque la muy puta cuando te agarra no quiere soltarte y te muestra todo lo que eres hasta aquello que no quieres ver.


Un año en el que he mirado al cielo y lo he visto repleto de estrellas sabiendo que estoy en el lugar dónde siempre quise estar. Mi casa, mi hogar, mi pueblo, mi gente. Un año en el que me he mirado en el espejo y no me he reconocido (como canta Evaristo), para reconstruirme a mí misma desde cero y volver a descubrirme antes de sonreír al encontrar algo de esa Rebeca de hace muchos años atrás.


La vida son ciclos circulares y uno siempre acaba volviendo a sus raíces. ¡Es inevitable!


Un año en el que han regresado personas a mi vida que me han mirado a los ojos y me han dicho: Ahora SI vuelves a ser tú. ¡Y encima estás radiante y preciosa! Y he sentido burbujas en el corazón porque sé que es cierto.


Y al final, a pocos días de que comience un año nuevo con todo lo que esté por llegar, después del camino recorrido, de los tropiezos, las levantadas, las rupturas, las despedidas, las piedras, las cadenas rotas, las alas batiendo en libertad, las sonrisas y las lágrimas, Rebeca se siente orgullosa de Rebeca y eso es lo único que importa.


Porque ahora miro por la ventana y veo posibilidades, nuevas oportunidades, un futuro por el que luchar y un presente que disfrutar al máximo junto a las personas que me quieren de verdad. Mío y de nadie más. Y eso es lo más importante, aunque el corazón esté rodeado de escarcha, aunque tenga algunas dudas y miedos, sé que un día volverá a latir con toda la intensidad que merece. Porque ya lo está haciendo. Porque se siente completo. Porque tiene todo lo que necesita para ser feliz. Y porque las dudas, los miedos y el vértigo de la incertidumbre son el motor de los nuevos comienzos, son lo que nos mantiene alerta y vivos.


¡Adiós 2017!


¡Te estoy esperando 2018! ¡Pienso comerte enterito, sin lastres, sin cadenas, sin remordimiento!


¡Un abrazo escarcha!