10/09/2017

METER Y QUE TE LA METAN...

¡Queridos Dirtys!

El artículo de hoy va a ser sucio y directo. Así que las mentes estrechas mejor que dejen de leer. ¡Se agradece!

A veces, la lectura de mis desvaríos deriva en conversaciones sinceras al filo de la madrugada. Las personas que me leen siempre sacarán sus propias conclusiones, la mente vuela y a veces, un desvarío acaba dando cuerda a otro y produciendo carcajadas.

La semana pasada hablaba de la adicción a la ropa sexy, al encaje y a las braguitas de cintas con inspiración bondage. ¿No lo has leído? Pincha aquí.

Y gracias a ese desvarío surgió este otro.

Meter y que la metan.

—¿Para qué tanto conjunto sexy? Si después todo se resume a querer meter y que os la metan.

Silencio.

—Si después el conjunto no os dura puesto ni 5 minutos…

¿Vosotros qué pensáis? ¿Así de sencillo? ¿Comer, follar y quizás procrear, dormir y en medio trabajar?

¿Si no?

Después de una sonrisa pícara y cara de angelito, lo admito. Si lo que queremos es que nos dure poco o nada puestito.

Y claro, al hablar de comidas, mi subconsciente (demasiado sucio a veces), acabó sentenciando:

—El quid de la cuestión está en: Comer y que te lo coman, meter y que te la metan.

Parece que al final todo se resume a eso. O al menos algunos placeres de la vida sí que se reducen a ello, aunque por el camino juguemos a muchas cosas.

Y este nuevo desvarío es el claro ejemplo de que las conversaciones a veces se van de las manos produciendo carcajadas infinitas, de esas que se convierten en recuerdos y calientan el alma en los días de invierno (que sí, que este solecito otoñal es todo mentira, que en la televisión llevan diciendo eso del Winter is Coming hace mucho tiempo y hay que crear recuerdos).

Las palabras que escribo consiguen reflexiones que se encadenan unas con otras, y eso es una de las cosas más gratificantes de escribir, después de que me leáis, claro. El poder hablar con mis amigas, mis amigos y mis lectores, de lo que he escrito, de si les he puteado porque les he hecho reflexionar sobre el amor, sobre el sexo y sobre todo. Chicas no os quejéis, que muchas vais a recibir un Mia2 por Reyes gracias a mí, corazoncitos. 

Desvarío tras desvarío.

De la adicción a la ropa interior sexy pasamos a la adicción que produce el sexo y el placer que desencadena.

Al final, el animal que llevamos dentro sale a flote y nos demuestra que aunque civilizados (algunos más que otros), necesitamos satisfacer nuestros instintos más primarios.

Y follar es FOLLAR. Y a todos nos encanta. ¿Quién diga que no es raro o asexual?

Pero seguro que los que estáis leyendo estas líneas ahora estáis cabeceando afirmativamente. Porque sois muy Dirtys, porque os reís conmigo y de mí y por eso estáis aquí.

Sexo.

Sexo.

Sexo.

Porque sí, a las mujeres nos encanta el encaje, ponernos nuestros conjuntos sexys, mirarnos al espejo, sentirnos poderosas y ver el reflejo de nuestra autoestima en las nubes, pero sed sinceras...

Lo que nos encanta también es que nos los quieran arrancar. Que las bragas de la regla no molan nada, aunque luego los tíos digan que no se fijan en esas cosas.

Nos fijamos nosotras y punto.

Porque las chicas somos muy visuales y nos detenemos más a observar, por eso el encaje es el encaje. Es como si nuestro ligue llevase los calzoncillos que le quedan más grandes de todo su armario o esos de tela tan de abuelo en vez de un bóxer bien apretadito marcando anatomía.

Que sí, que después los vamos a bajar rapidito, pero oye…¡ay, que ponerse guap@s!

El encaje es el encaje, y hace más bonito el cuerpo. Y sí, puede que no nos vaya a durar mucho puesto, pero nos encanta. Y sí, hemos de admitir también que cuando nos miramos al espejo y sonreímos, no solo lo hacemos porque nos sentimos bien con nosotras mismas, también pensamos en cómo nos gustaría que la persona que deseamos nos lo arranque tras una sonrisa lobuna.

Acariciar. Subir. Bajar. Mover unos centímetros (juro que estoy hablando de la ropa). Deslizar suavemente entre miradas ardientes.

Todo para acabar con la ropa en el suelo y la postura que nos dé la gana, si es de rodillas con las manos atadas a la espalda después de un empotramiento de pared, mucho mejor, pero la cosa es acabar suspirando, empapad@s en sudor. Porque los tíos quieren meter y nosotras que nos la metan. Porque nos encanta comer y que nos lo coman. Porque el sexo está para ser disfrutado, y para una cosa buena que hay en la vida en este mundo cada vez más cruel, (no pienso hablar de política), ¿para que nos vamos a poner bragas de abuela corta libido?

Es mucho mejor ponernos guapas, darnos un capricho al cuerpo. O dos si lo de ligar sale bien.

Así que sí, sigo abogando por el encaje y las cintas bondage, por el estilo propio y la personalidad, pero sobre todo brindo porque no nos duren mucho tiempo puestos esos conjuntos sexys.

Las chicas de Ars Eroticas dicen en sus totebags eso de: ¡Arriba las manos, abajo las bragas, esto es un orgasmo! (que bolsa de tela más bonita que tengo).

Y yo os digo: Arriba el encaje, abajo las bragas, al centro y para dentrooo…xD

Pues eso…

Que al final hay quien (tú sabes) va a tener razón en decir que todo se resume al mete-saca, aunque por el camino haya muchas cosas divertidas, como el comer y el beber, y el otro “comer”, el morder, los fetiches, las adicciones, el sonreír, viajar, leer, escuchar música. Vivir al fin y al cabo. Somos los seres humanos los que hacemos la vida complicada. Estoy segura de que si follásemos más y pensásemos menos, no habría tantas disputas, ni tantas guerras.

¿Qué pensáis vosotros?¿La vida solo se reduce a eso? ¿Aunque vayamos de coquetas con nuestro encaje nuestro subconsciente piensa por nosotras y lo que quiere es fiesta?

Ummmm...

¡Un abrazo muy, muy sucio, Dirtys!

10/04/2017

ADICCIÓN POR LA ROPA INTERIOR SEXY

¡Queridos Dirtys!

¿Qué me decís de la ropa interior sexy?

¿Os gustan el encaje y las trasparencias? ¿Los ligueros? ¿Las braguitas con cintas de inspiración bondage?

I’m an addict!

Se llega a convertir en una especie de fetiche. Soy tan adicta como a morder en ciertas situaciones.

¿Por qué nos volvemos tan locas las mujeres con los conjuntos de encaje tras las rupturas?

¿Qué nos sucede en el cerebro?

Fijo que alguien, en alguna universidad, ha hecho un estudio al respecto. Y estoy casi segura de que habla de la serotonina que se nos descontrola y se activa en nuestro cerebro produciendo esta necesidad corporal de comprarnos ropa interior. Como cuando nos enamoramos. El mismo efecto ¡oiga!

A mí personalmente siempre me han encantado los conjuntos sexys. Pero es que desde que me he quedado soltera…¡soy muy peligrosa!

Las mujeres no tenemos excusa para poner a temblar la tarjeta de crédito y renovar vestuario para subirnos la autoestima, es una ley no escrita, como lo de comer chocolate cuando estamos en esos días del mes.

Sabemos que lo de la ropa interior es imprescindible para sentirnos súper sexys y lo podemos llegar a convertir en una adicción. Es entrar en una tienda de ropa y ahí vamos corriendo y todo nerviosas a la sección de conjuntitos provocativos. Entramos en internet y nos vamos a saco hacia nuestras páginas guardadas en favoritos y cruzamos los dedos para que haya nuestra talla.

¡Que le haya! ¡Que le haya! ¡Admitirlo!

Tras las rupturas y con el número 30 y… (ay, madre que pronto me caen los 32) rondándonos la cabeza todo el día a modo de depresión…dejan de existir las bragas de la menstruación. Llega un momento en el que nos cambia tanto el chip que nos fundimos la pasta en encaje, encaje, (cuero), encaje.

Solo nos permitimos las braguitas de colores y de algodón para ir al gimnasio a entrenar o en momentos puntuales.

Y encima las webs como Undiz no nos ponen más fácil lo de no pecar. Porque entras y…bufff…

Bueno, bonito y barato son sus premisas y claro, la carne es débil. Que sí, que a todas nos gusta Agent Provocateur, pero la mayoría no nos lo podemos permitir. Así que tiramos de lo accesible, de Undiz y New Yorker. Nos queda eso o buscarnos un millonario a lo Cristian Grey para que nos las arranque en los momentos de locura y sea tan amable después de comprarnos más. Eso o echarnos de novio a un Ray Donovan que personalmente le prefiero mucho más que al Cristian ese.

Y se nos va la pinza. ¡Encaje! ¡Encaje! ¡Nos volvemos totalmente majaretas!

A mí se me va el puto tendal entero, como dicen las chicas de Puterful.

Y para arreglar esta adicción con la ropa interior que tiene locos a los repartidores de mensajería que están todo el día con paquetitos que dejar en mi casa…llega mi tía y me suelta eso de:

—¿Para qué te compras esas bragas si solo te las va a ver el ginecólogo…?

Y es cuando la miro como si tuviera Rayos X y pudiera traspasarla, pero en el fondo sé que tiene mucha razón.

—Serás zorra…

Ella se descojona…Y es cuando después del bajón momentáneo, la espeto, muy digna:

—¡Me las compro para mí!

Y parece que no se lo cree hasta que me encuentra delante del espejo de su habitación, meneando culo, apretando teta, volviendo a menear el culo… Y sonriendo. Aunque para mis adentros susurre muy bajito:

—¿Y no podría adelgazar de culo y engordar de teta?

Y tras el suspiro nostálgico vuelvo a sonreír otra vez…

Porque queridos Dirtys, no hay nada mejor que la ropa interior sexy para darnos un subidón a la autoestima rapidito, porque aunque queramos buscar defectos en nuestro cuerpo, el encaje nos tiene tan abstraídas que no nos fijamos en lo que sobra sino en lo que tenemos, en lo bonito que es, en lo bien que se adhiere a nuestro cuerpo como una segunda piel.

Ropa sexy.

Ropa sexy.

Admitirlo, vosotras también pecáis una y otra vez. Y seguro que también tenéis una mejor amiga a la que maldecir por haberos mostrado la maldita paginita.

Pero ese: Joder, me cago en…se olvida enseguida cuando nos llama por teléfono y nos dice:

—¿Nos vamos de compras?

Y entonces ella se lo compra para poner nervioso a su marido, y tú te jodes porque te lo compras para ti porque no tienes a quién enseñárselo.

—¡Yo me lo compro para mí!

¿Lo estáis repitiendo?

Y luego están esas otras amigas que te dicen…

¡A que no tienes cojones de hacerte foto y subirlas a Instagram!

Y como hace años que ya se te había ido la pinza por completo, y a la nueva versión de ti misma la gustan los retos…¡Pues venga, fotos de tus conjuntos a Instagram!

Y luego habrá quien se piense que soy una puta y que voy vendiendo género. Pero no, queridos Dirtys, simplemente soy una mujer del siglo XXI que hago lo que quiero cuando quiero, muestro lo que quiero cuando me da la gana. Y no, de puta nada, porque las cosas las hago gratis y con quien quiero. ¡Y suelo tener muy buen ojo ¡no me vale cualquiera!

¿Por qué digo esto?

Porque en el mundo en el que vivimos una tiene mucho que escuchar…y hay mucha mente cerrada que debería evolucionar…o hacerse una paja o un dedo, pero ¿eh? no con mis fotos, ¡por favor!

¡Levantad la manita las adoradoras y adoradores del encaje!

1, 2, 3…¡Ya perdí la cuenta!

¡Un abrazo muy sucio!

9/27/2017

MIMANDO EL PRODUCTO

¡Queridos Dirtys!

Hoy quiero hablaros de cuidar el producto.

¿Qué producto?

Nosotros mismos.

¡Cuando volvemos a estar en el mercado valoramos mucho más el producto y lo mimamos!

No es la primera vez que escucho que las mujeres y los hombres nos ponemos más guapas y guapos tras las rupturas. Sin embargo, no había sido hasta ahora que me había puesto a pensar en ello. ¿Para qué iba a pensarlo?

Cuando te lo suelta a bocajarro alguien del sexo opuesto tras un mini interrogatorio es cuando realmente reflexionas sobre ello.

Y no hay como las conversaciones con tu mejor amigo (tú ya sabes quién eres y el resto del mundo tb :P) para reírte un rato y que te cuente el motivo.

¿Por qué nos ponemos más guapas y guapos?

Según mi mejor amigo, que tiene mucha razón y nunca falla en sus predicciones, es porque al volver a estar en el mercado: cuidamos mucho más el producto.

Entonces desvarío: ¿Lo llegamos a descuidar cuando tenemos pareja?

Después de pensarlo un poquito creo que cuando estamos en una relación, llega un momento en el que nos descuidamos una pizquita, por eso de que tenemos un poco segura a la otra persona. Al llevar tiempo juntos nos preocupamos más en otras cosas y dejamos de estar pendientes en permanecer irresistibles a todas horas. Tiramos de ropa cómoda, chándal, Converse. Y dejamos lo del maquillaje, los artificios y los tacones solo para las ocasiones especiales.

¿Para qué sufrir con tacones, para que invertir tanto tiempo en emperifollarnos?

Si esa persona ya nos ha visto desnudas, con pelos de loca, con ojeras y legañas, recién levantadas de la cama, con fiebre y después de haber vomitado o incluso vomitando, sin maquillaje, en esos días del mes en los que nuestra cara está demacrada y llena de espinillas, con los ojos hinchados después de llorar…Y oye, que después de todo no ha salido corriendo y ha seguido ahí.

Sin embargo, cuando volvemos a estar solteras no tenemos nada seguro. No estamos a veces seguras ni de lo que somos nosotras mismas. Nos descolocamos y nos sentimos perdidas. Y por eso necesitamos arreglarnos. Para mantener alta nuestra autoestima.

Y a veces necesitamos tenerla tan alta que nos ponemos falda y tacones hasta para salir a tomar un café. Que le pregunten a mi Cactus la cara que se la quedó al verme tan arreglada…

Que si eyeliner, rímel, corrector de ojeras, pintalabios, colorete por aquí, colorete por allá. 

Queremos agradarnos, y agradar, y por eso cambiamos de look, nos arreglamos más para salir de casa y si ya salimos de fiesta se nos puede ir de las manos... Aunque particularmente siempre fui de las que se arreglaba bastante hasta para ir a conciertos heavys. Eso sí en playeras que después saltar como una loca haciendo headbanging no es compatible con tacones sin espantosos dolores de pies. ¡Al menos en mi caso!

Digo nos arreglamos más porque soy de las que no sale sin eyeliner ni a por el pan. Ni para entrenar Kick Boxing, ¡fíjate tú! que voy a sudar como una cerda y se me va a correr todo y a parecer que me han hostiado más de la cuenta…pero necesito mis ojeras góticas, sino es como si estuviera desnuda, me falta parte de mi personalidad y eso es algo que no me puedo permitir.

¿A que vosotras también os maquilláis "ligeramente" hasta para pasear al perro? ¡Seguro que sí!¡No me engañéis! Estoy viéndoos afirmar con la cabeza.

Porque nunca sabes a quién te vas a encontrar. ¡Antes muerta que sencilla! (¿A que estáis cantando la canción de María Isabel?)

Pero sobre todo lo que buscamos al estar solteras no es un ligue detrás de otro (aunque nuestras hormonas lo deseen y estén a la que saltan), sino recuperar nuestra autoestima, esa que se nos pierde al derrumbarse todo. Tenerla todo el día arriba para no deprimirnos es lo verdaderamente importante. 

Los halagos de los come orejas duran muy poquito, en cuanto se dan cuenta de que esas palabras no funcionan, pero lo que pensemos de nosotras mismas es lo que va a prevalecer, cada día de nuestras vidas.

Ya bastante deprimente es la vida a veces, con sus continuas zancadas y trabas, para venirnos abajo al mirarnos al espejo. Y es por eso que buscamos looks nuevos, nos cortamos el pelo, renovamos vestuario y quemamos la tarjeta de crédito para darnos una chispita.

—¡Joder con la chispita! —gritó la pobre tarjeta de plástico.

—¡Pon freno que estás gastando más de lo que ganas vendiendo libros, hija! —dijo la tía cabreada cuando la vio llegar con otra chupa de cuero muy molona.

Esa chispita que necesitamos para sentirnos más sexys, para sentir que empezamos una nueva etapa. Porque vernos bien por fuera creemos que nos ayuda a seguir luchando por dentro.

Necesitamos estar a gusto con el reflejo en el espejo cada mañana.

Y aunque eso es más interno que externo, es por todos conocido que cuando uno se ve bien físicamente, cuando está contento con su apariencia, lo está también interiormente aunque cuando el silencio le muestre la realidad se desmorone un poquito. Lo ve todo de otra manera. Tiene más confianza en sí mismo, como si al estar bien por fuera pudiera con lo que le escuece dentro.

Y es confianza en uno mismo, lo que tanto mujeres como hombres necesitamos para seguir luchando contra viento y marea por todo lo que venga, para superar aquello que se cruce en nuestro camino. 

Porque si algo me está enseñando la vida en estos últimos meses es que no es de color de rosa. Si ya lo sabía ahora me lo está dejando más claro todavía.

¡A la vida le importa una mierda los planes que tú tengas en tu cabeza! Siempre te va a dar algo a lo que enfrentarte, algo que te va a hacer o más débil o más fuerte, depende de cómo tú decidas luchar.

Y desde la ruptura, todo lo que me ha pasado, me ha hecho tambalearme pero no caerme de bruces. Porque he decidido echarle dos ovarios, sacar los puños en cada situación, aunque también haya llorado. Y aquí sigo, luchando, con la tontería subida y el autoestima por las nubes y con mucho maquillaje hasta en el corazón. Porque de haber actuado de otra manera ahora tendría una depresión.

Hay que tener el autoestima en las nubes, es necesaria para seguir al pie del cañón peleando por nuestros sueños. Pero ¡cuidado! No hay que vivir en el cielo siempre, que después la hostia es tremenda cuando el globo de la ensoñación se pincha y explota.

Autoestima en las nubes pero los pies siempre en el suelo.

¡Amaos, decíos lo guapas y guapos que sois mirándoos al espejo!

¿Ya lo habéis hecho?

¿Os sentís un poco mejor? ¿A qué funciona?

Y recordad que hay mimar mucho el producto, cuidarlo, trabajar el cuerpo, la mente, pero el cerebro sobre todo, hay que echarse cremitas, maquillaje y sobre todo meternos en la cabeza que no debemos descuidarnos nunca, sea cuál sea nuestro estado civil.

Hay que cuidar siempre de nosotr@s mism@s porque nadie lo hará, preocuparnos de nosotras y de nosotros, sentirnos radiantes y sonreír. Porque al final es lo único que importa. ¡Ser felices es la gran meta!

Lo importante es aceptarse a una misma, con nuestro cuerpo imperfecto, nuestras taras, nuestras virtudes, nuestros desvaríos, nuestras locuras, nuestros miedos y fantasmas…

Eso es otra cosa que los mejores amigos tíos y las mejores amigas nos ayudan a ver en los malos momentos, cuando todos los demás “amigos” se esfuman. Que somos una gran imperfección que vale un montón. ¡Somos unos pibones! Pero de mejores amigos y mejores amigas hablaré en otro post.

Y vosotros, ¿Dirtys?

¿Estáis cuidando el producto? ¿Lo habéis cuidado más al estar solteros? ¿Habéis quemado la tarjeta de crédito tras las rupturas?

Aunque la verdad es que las mujeres no necesitamos ninguna excusa para dejar al plástico temblando. Nos basta un día con las amigas. ¿Verdad, Cactus?


¡Un abrazo sucio!

9/18/2017

MIA 2. ENAMORADA.

¡Queridos Dirtys!

Lo primero de todo quiero agradeceros las 180 visitas en el artículo anterior. Eso de reíros de mí en mi primera cita parece que os ha molado ¿eh? Yo encantada de que lo hayáis pasado bien ;-) ¡Sois un amor! Mil graciassss!

¡Espero que el desvarío creado a continuación os guste tanto o más que el anterior!

Después del pánico de enfrentarte a la soledad, del terror a las primeras citas, llega una de las ventajas. ¡Tienes mucho tiempo para redescubrirte a ti misma! Para sentir todos tus matices, sin cadenas que te aten, con la mente en blanco, con el corazón a mil por hora y el aliento desacelerado.

Imaginad una carita de niña buena aquí. Con caidíta de pestañas incluida. ¿Cuela? xD

Una de las mejores cosas de estar soltera es poder fundir la batería de tus juguetitos sin necesidad de compañía. Sin tener que contar a nadie el motivo por el que están off y, lo que es mejor aún, sin sentirte culpable si te entran las ganas cuando estás sola.

Ya sabéis eso que dicen que cuanto más viejos… más verdes. Necesitamos darnos amor a nosotros mismos. Y no hay nada malo en ello aunque algunos piensen que sí.

¿Darte amor? Sal de casa, búscate a alguien que te lo de.

Ya…no me vengáis con el cuento que he escuchado hasta la saciedad en estas últimas semanas.

—Si no follas es porque no quieres, reina.

(Esos amigos que me quieren tanto…)

Eso de que las tías follamos cuando queremos, no sé quién lo pronunció por primera vez, pero dejadme deciros que miente. ¿A que sí, solteras?

Las tías, al igual que los tíos, cuando estamos solteras follamos cuando podemos, cuando nos dejan.

Porque por norma general: Quien queremos nos ignora, y los que no nos gustan son los que se ofrecen.

¡Esto es así! O al menos en mi vida es lo que me ha pasado siempre…

Así que cuando las hormonas están a punto de colapsarnos el cerebro y nos entra ese calor asfixiante que solo se apaga como todos sabemos… Acabamos con el amante incondicional entre las manos.

¡Porque nuestros juguetitos preferidos nunca dicen que no! Y además tenemos la ventaja de que no producen embarazos.

Llega el tiempo de darnos amorcito a nosotras mismas. Sabemos lo que queremos, lo que nos gusta, podemos probar y probar buscando sensaciones nuevas. Conocemos la intensidad y la manera. ¡No lo neguéis! Lo sabemos muy bien aunque no nos guste pronunciarlo en voz alta por culpa de los malditos tabúes. Pero siempre se nos escapa algo en las conversaciones privadas porque ahí nos desatamos. ¡Bendita locura! Lo bien que lo pasamos con estas conversaciones desenfrenadas ¿verdad?

Solteras, casadas, divorciadas, viudas, no importa. Llegó la hora de relajarse, de preocuparse por una misma, de liberarse de todos los prejuicios que nos han encadenado desde que nacimos en esta sociedad a la que todavía le queda mucho para evolucionar en el aspecto sexual.

Es hora de respirar hondo, sonreír y darse un baño caliente con espuma y sales. (Sí, Beka ha pasado del pequeño plato de ducha a la bañera donde ahogarse). Que no falte la buena música para entrar en atmósfera y ahogar gemidos. Una cervecita fría con la que coger aire. La puerta del baño cerrada con pestillo que no queremos sobresaltos. Y lo mejor de todo: mi Mia 2 a mano. ¿Negro? ¿Rojo? ¿Los dos? ¿Por qué elegir?

Lo importante es que estén bien cargaditos. ;-)

Mia2. Tan pequeño, tan discreto, con forma de bala pintalabios...

Será por lugares, momentos, juguetes, atmósferas, pero como comprenderéis cuando eres dueña de una gata hiperactiva que no entiende lo de bajarse de la cama y vives con tu tía, intimidad lo que se dice intimidad mucha no tienes…Baño y a puerta cerrada. Tu tía se piensa que eres una chica súper higiénica y tú te quedas tan…relajada.

Gracias a la imaginativa de LELO, a su elegancia en el diseño y a la calidad del producto (sus juguetitos valen el dinero gastado, os lo aseguro), aquí la que no disfruta es porque no quiere.

¿Qué tiene Mia 2? Ummmmm.

6 modos de intensidad distinta en la vibración, totalmente sumergible, recargable por Usb con batería para hora y media (¡no hay que comprar pilas! ¡Aplausooo!). Diría lo de bueno, bonito y barato, pero baratos no son…Nada en Lelo lo es. Será por opciones en el mercado…Hay tantas marcas como diseños y precios. Solo hacen falta ganas, y creo que a todos nos sobran de esas. Tanto tías como tíos. Para una de las cosas buenas que tiene la vida no la vamos a desaprovechar ¿no?

Y no, Lelo no me paga por este desvarío, pero oye, que si lo leen y me quieren regalar algo… mi cumpleaños es el 22 de octubre. Y estaré muy deprimida porque me caen 32. ¡Ahí lo dejo!

Volvamos al lío del desvarío.

Mia 2. ¡Qué gran descubrimiento! ¡Fue amor a primera vista!

Pequeñito pero matón. Con personalidad propia. Elegante y muy intenso. Bien podría estar definiéndome a mí misma, pero no…

Con forma de bala y pintalabios (ya os lo he dicho, ¿verdad? ¡¡Y vaya que si los pinta!!). Este maseajador personal para uso externo que también puede utilizarse internamente (pero creedme que no os va a hacer falta…) cumple con las expectativas desde el primer: Vvrrrr.

Focalicemos. ¡¡Ahora os toca imaginar!!

Se da un trago a la cerveza, se cierran los ojos, se sujeta el Mia 2 con delicadeza con los dedos pulgar e índice y a darle rienda suelta a la imaginación. Que en el caso de esta escritora es muuuucha.

Lo que no os pienso contar es el tío que se viene a mi cabeza cuando cierro los ojos, ni las manos que me imagino que son el Vrrr. ¿O sí? xD

Quién me conoce bien sabe que será una mezcla entre Ville Valo, Ragnar Lodbrok y Jax Teller. Vamos lo que viene siendo un nórdico con pintas de vikingo y mirada moja bragas con la chulería del mejor motero de la televisión. Porque mi Opie tenía su puntillo también ¿eh? Pero Charlie Hunnam es… ejém. ¡Pues eso!

Con el Mia 2 en la mano y a tres intensidades empezamos acariciando nuestro cuello, a ritmo pausado, siempre de cabeza a los pies, ¿por qué esta costumbre? ¡No tengo ni puta idea! Pero hasta para masturbarnos y para jugar acompañados seguimos unas pautas… (no hay quién entienda al ser humano).

Seguimos por nuestra clavícula, deslizamos la suave bala por nuestro esternón, rodeamos nuestros pechos marcando círculos muy despacito antes de detenernos en los pezones. Aquí, con la vibración más bajita posible para sentir de forma más delicada (cuando se tiene piercing en el pezón las sensaciones son alucinantes pero a mucha intensidad la bala patina y no por el agua, y no es nada práctico… no es por daros envidia de verdad, pero es que con piercing bufff…), jugamos hasta endurecerlos, los pellizcamos con la mano libre. Imaginamos que son mordiscos en vez de pellizcos y ejém…

ODAXELAGNIA. ¿Sabéis lo que es? ¿No? Sufro de ello. (Gracias Mimmi Kass por enseñarme tanto xD)

Tragamos saliva y respiramos. Piel de gallina.

Nos damos una mini pausa para abrir los ojos lo justito para pulsar el +, jugamos con la intensidad y vamos descendiendo por el torso hasta llegar al ombligo. Creamos ondas e infinitos. ¿Por qué me gustarán tanto los circulitos? Cruzamos la frontera de las caderas antes de subir hacia arriba otra vez creando expectación…¡Ay, madre!, llegados a este punto os aseguro que ya hay mariposas en el estómago aproximándose a ese centro del vértigo (y no son de hambre… ¿o sí? ¿Hambre de qué? Ummm jummm).

Creedme que para cuando descendemos por el ombligo los músculos de las piernas ya están tensos. Las caderas se arquean solas demandando más, hemos tragado agua un par de veces entre jadeos lo más silenciosos posibles. ¡Quien quiera puede intentar cantar la canción que esté escuchando porque puede llegar a resultar muy divertido!

Escalofríos, jadeos, chapoteo de agua entre baile de cadera, juego de manos, espuma, intentar respirar con normalidad. Gemidos. Volvemos a revertir el camino hacia arriba y hacia abajo tantas veces como nos apetezca, antes de centrarnos en la parte más importante de nuestro cuerpo femenino (que no es el corazón como muchos piensan).

Qué distintas se empiezan a ver las cosas a los 31…

Solo con posar el Mia2 de forma superficial sobre nuestros labios, subiendo y bajando la intensidad de la vibración, volviendo a los circulitos, (¿por qué nos gustarán tanto a las mujeres los circulitos en esta zona?), estaremos a punto del colapso.

Jugar. Jugar con el masajeador sobre nuestros labios, introducirlo un par de centímetros, encoger nuestros músculos pélvicos, jugar, sentir cómo la vibración nos deshace por dentro. Jugar. Posarlo sobre el clítoris, cambiar la intensidad, presionar, volver a los labios, girar, girar… Agua, tragos de espuma, jadeos, descontrol, adrenalina, colapso mental.

Ahora ya lo de rebajar los decibelios de nuestra propia voz va a resultar bastante difícil. Con los ojos bien apretaditos llegaremos a ver fuegos artificiales y hasta auroras boreales si nos dejamos llevar con la imaginación hasta los países nórdicos.

Tantas veces como nos dé la gana. Sin prisa. ¡Pero cuidado o pareceréis uvas pasas al salir de la bañera! Os puede bajar demasiado la tensión…

Creedme que después de conocer el Mia 2, los ateos os volveréis hasta creyentes. Constatado.

—Hostiaaaa…¡Joder! ¡¡Oh, my Odinnnnn!! ¡¡Por Freyja!! (la diosa, que no mi gata :P)

Sí, yo después de…sigo en modo nórdico.

Después es tiempo de respirar hondo, dar un último trago largo a la cerveza y sonreír como idiotas. Porque sí, vamos a sonreír como idiotas cuando pulsemos el “-” para apagarlo.

¿Quién dijo que la vida era complicada? Los pequeños placeres están para disfrutarlos…

Y sí, he de admitir que el Mia2 en pareja llega a ser brutal cuando al masajeador se le suman las manos y la boca, Pero…

…al habla una soltera…

¡Ya es hora de redescubrir nuestro cuerpo! Seamos sinceras y sinceros, mejor que nosotros no nos conoce nadie. Sabemos lo que nos gusta, lo que nos pone y cómo conseguirlo.

Conocer a otras personas. Experimentar y preguntar sobre lo que les gusta o no, jugar, jugar, jugar, dar placer a otros es la bomba. Que el sexo y los orgasmos están para disfrutarse en compañía sin prejuicios…

Pero dejarse llevar sin ninguna complicación, en silencio, sin rendir cuentas a nadie por el mero hecho de disfrutar cada instante como si fuese el último y porque nos da la puta gana…Es indescriptible con palabras.

¿He conseguido que lo sintáis un poquito?

¿Cuántas os vais a comprar el Mia? ¿Cuántos se lo vais a regalar a vuestras chicas?

Decidme, ¿Dirtys? ¿Habéis probado el Mia2? ¿Cuál es vuestro juguete favorito? ¿Le ponéis nombre? ¡Contadme! ¡Que soy muy curiosa! ¡Y sé que este blog está lleno de curiosos que aunque no firmen también leen! ¡Las estadísticas me lo chivan!

¡Un abrazo calentito!

9/13/2017

PRIMERAS CITAS...

¡Queridos Dirtys!

Si hay algo que dé más pánico que estar soltera a los 30, es la primera cita después de una relación larga. ¡El ser humano y su miedo a decepcionar!

Imaginad que conocéis a alguien nuevo y que las estrellas se alinean y que quiere quedar para tomar un café o lo que surja.

¡Ohhhhh! ¡Terror! ¡Tembleque en las piernas! ¡Dudas everywhere!

Si a eso le sumáis el eco de ciertas voces en vuestra cabeza que os recuerdan conversaciones del pasado.

—No eres una chica en la que los hombres se fijen a la primera…

—Eres demasiado heavy y poco femenina…

—Llevas el pelo cortado como un tío, muchos tatuajes…no atraes… ¿quién te va a querer?

El terror que produce la primera cita es en plan…¡Oh, my god! No puedo respirar, creo que me está dando un ataque al corazón… ¿Se estará riendo de mí? ¿Quedar conmigo será una broma?

Sí, chic@s, de verdad ¿A qué es así? Decidme que no he sido la única paranoica que se ha hecho esas preguntas…

Después de mucho tiempo con la misma persona… crees que no hay más mundo…que no habrá nadie destinado para ti, ni para una cita, ni para nada…

Después de tanto tiempo con la misma persona…

Llega el conocer a alguien nuevo y tener que poner todo de tu parte para que funcione ese primer café, ese primer paseo por el parque, ese caminar sin rumbo fijo hacia ninguna parte, ese primer encuentro del que depende todo.

Si a eso le sumáis la timidez, el no saber ligar porque en realidad nunca lo hiciste ya que te ligaron, los silencios por culpa de los miedos, la poca facilidad para hablar cuando no se conoce a la otra persona, ese rugir de tripas, llamémosle: mariposas, tus propias inseguridades como mujer, tus propios fantasmas…

La primera cita puede llegar a resultar un auténtico desastre. ¿Verdad?

No sabes dónde colocar las manos. Si le tocas puede pensar que tocas a todos, si no le tocas pensará que no te interesa. Si te acercas mucho te pondrás nerviosa porque el chico te parece guapísimo, si no te acercas seguirás tensa porque lo que quieres es acercarte.

El café amenaza con salirse de la taza, los pies tropiezan al caminar y parece que vas medio borracha y no has bebido nada de alcohol, tienes el estómago revuelto y ganas de vomitar, miedo de soltar gilipolleces o lo que es peor…acabar hablando de tu ex…

Pánicoooo. La primera cita puede llegar a ser lo peor.

¿Quién inventaría las primeras citas después de tanto tiempo? ¿Debería existir algún manual para ello? ¿Le hay? ¡Seguro que sí porque ya está todo escrito!

Y si las cosas van bien, y el chico no ha salido corriendo durante el café, después de ese primer paseo llega el temido momento del beso.

HABEMUS nuevo problema. EL BESO

¿Besar o no besar en la primera cita? ¿Recordáis cómo se besaba? ¿Qué tus besos le gustasen a tu ex no quiere decir que les vaya a gustar a los demás tíos del planeta? ¿Habrá química?

Ya sabemos todos lo que pasa con las expectativas que nos creamos en nuestra mente calenturienta y que después…

Y llega el beso, los choques de manos, los giros de cabeza, los golpes por culpa de los nervios, las sonrisitas tontas… ¿Quién idearía los nervios?

Y después de ese beso…llegan más. Porque queridos amiguitos, los besos son adictivos. Una vez que has empezado ya no puedes parar…

Y claro, no es lo mismo tener 30, que tener 15, ni mis antiguos 21. A una el cuerpo le pide muchas cosas…Y ya sabemos que después de las rupturas las hormonas están revolucionadas y son como demonios gritando en tu cabeza.

Y el angelito te dice: para, se va a pensar que eres una fresca. Pero el demonio te dice: quítaselo todo. ¡Pero cuidado que estás a plena luz del día! Exhibicionismos los justitos…

Resultado: Acabas tocando los botones de la camisa del muchacho como si se tratase de un chaleco bomba, asegurándote de que no va a saltar ninguno, con un duelo interno entre ángel y demonio que no te está poniendo fácil la primera cita. Culpa de oír voces…

¡Y frenas en seco! Y vuelves a los besitos, a la charla y a las sonrisas tontas, aunque por dentro te estés muriendo de calor, que aunque una parezca muy Freeze después acaba siendo como un puto koala. ¡Pobre muchacho…!

Y al final…después de tantos nervios, de tantas dudas, de no poder dormir la noche anterior, de temblar como una hoja, te das cuenta de que ni te ha dado el infarto, ni te has muerto.

¡¡Has sobrevivido a la primera cita!! Biennnnn!!! ¡¡¡Aplausos aquí!!!

Ya no importa si te vuelven a llamar o no. Eso es otra cosa.

Lo importante es que has sobrevivido y que ya puedes tachar de la libreta de cosas nuevas por hacer, lo de tener una primera cita.

Y sí, queridos amigos. Con el tiempo vuelves a recordar ciertas frases de tu pasado.

—Demasiado heavy, poco femenina, no atraes a nadie…

Y tanto tu ángel como tu demonio gritan dentro de tu cabeza:

—¡Chúpate esa!

Y sí, lo gritan levantando el dedo corazón en una peineta.

Aunque después todo se desvanezca, aunque después vuelvas a casa sola, y estés sola. Hay momentos vividos que ya no te los quita nadie. Y sabes que a la nueva Beka, esos momentos pasados le sacarán sonrisas tontas. Porque en esa primera cita te lo pasaste muy bien, volviste a sentir y la escarcha que rodeaba tu corazón se deshizo hasta morir de calor.

Y eso es lo que realmente importa. Sentir. Vivir cada segundo como te dé la gana. Pase lo que pase después.

¿Vosotros también habéis tenido pánico a esas primeras citas? ¿Os dio ansiedad? ¿Estuvisteis al borde del infarto? ¡Contadme! Sé que hay mucha soltera por aquí, por vuestros mensajes, viviendo lo mismo que yo.

¡Espero que os haya gustado este nuevo desvarío!

El próximo habla de cierto juguetito, marca Lelo, al que adoro…¡Ahí lo dejo! Jijijijijiji


¡Un abrazo muy sucio, Dirtys!