3/27/2017

YA NO ESPERO NADA DE NADIE...

¡Queridos Freezers!

Encontré esta frase impresa en una imagen hace unas horas y no he podido evitar hacerla mía.

Estos días, algo dentro de mí se ha roto para siempre. Desde hoy me tomaré la vida de otra manera. He tomado la decisión de no esperar nada de nadie. Ni de mi pareja, ni de mi familia, ni de los pocos amigos que tengo. De nadie.

Porque cuando te tratan mal y te rompes…tienes que reconstruirte de nuevo y cuesta. Cuesta mucho cuando las personas que más te decepcionan son las que deberían quererte, las que decidieron protegerte de todo y de todos. Y entonces llegas a la conclusión de que en realidad estás sola.

Estoy sola.

No tengo a nadie más que a mí misma. Nadie cuidará de mí. Nadie me querrá como yo me quiero. Y he de aprender a vivir con ello para no sentirme decepcionada. Para no sentir esto que siento hoy, que algo dentro de mí está roto y vacío…

Es doloroso sentirse así. Sentir que todo tu mundo se desmorona en una fracción de segundo. Pero dicen que en la vida lo que no te mata te hace más fuerte y sé que, aunque estos días me haya sentido derrumbada y totalmente perdida, volveré a sonreír. ¡Con ganas!

Porque creo que me lo merezco. Porque llevo en mi sangre la lucha de mis ángeles por un mundo mejor, porque sé que una parte de su energía sigue brillando, hasta en mis noches más oscuras, detrás de las estrellas y bombeando en mi corazón.

A veces basta una conversación silenciosa frente una lápida, para tener las cosas mucho más claras cuando la cabeza arde y el corazón se tambalea. Cuando no sabes lo que sientes, cuando percibes esa batalla entre lo que deberías hacer y lo que realmente quieres hacer.

No soy de las que se rinde. Por eso he decidido luchar. 

La vida me ha enseñado que hay que dejarse la piel, el sudor y las lágrimas cuando algo nos importa. Pero los golpes y los traspiés también me han mostrado que la paciencia no es infinita, que llega un momento en el que tenemos que decidir el dolor que aceptamos y el que ya no es dolor sino sufrimiento. Y como bien dijo el sabio Buda, éste último es opcional. Somos nosotros quienes decidimos si nos aferramos al dolor o lo destruimos.

Hace un año decidí que viviría la vida a pleno pulmón, que ya no me contendría más, que no sería la Beka que otros quieren que sea, que no me conformaría porque me estaba traicionando a mí misma, a mis raíces.

Por eso hoy decido no esperar nada de nadie. Ni para bien ni para mal. Porque solo cuando esperas algo de otras personas sientes el dolor al darte cuenta de que nadie es como tú. Cada ser humano es distinto, tiene sus propias prioridades y no porque tú lo des todo…vas a recibirlo.

Así, si te sorprenden con algo bueno: sonreirás. Y si es mal lo que recibes: no te dolerá tanto. 
Sé que mientras me tenga a mí misma, algo estaré haciendo bien. A veces no perder esta idea de la mente es la que te ayuda a tirar hacia delante.

Al menos me tengo a mí misma. A la Beka que quiero ser y con la que siempre soñé. Hay quienes ni siquiera se tienen y por eso han de refugiarse en los demás para ser felices. Yo lo hacía, en serio, lo he hecho durante mucho tiempo. Pero ya no. Y quizá sea ese el problema de sentirme como me siento.

A partir de hoy me tomaré la vida bebiendo de ella lo que me ofrezca, pidiéndome más y siendo inconformista solo conmigo, luchando por mis sueños, por mis sonrisas, por el amor. Pero sin mendigarlo, sin esperar, sin suspirar. Porque cuando los suspiros se convierten en vacío al golpear contra el cristal... Duele demasiado.

Y no quiero volver a sentirme perdida. No quiero volver a sentirme una muñeca de trapo rota, con el corazón repleto de escarcha y quebrado en mil pedazos.

Quiero sonrisas. Sonrisas. Y más sonrisas.

Porque es lo que todos nos merecemos de la vida. Sonrisas. Porque para llorar siempre hay tiempo.

Por eso he decidido no esperar nada de nadie y que el tiempo diga lo que ha de suceder.

Una parte de mi destino está escrito, la otra soy yo la que decido cómo escribirla…en la novela de mi vida. Y desde hoy lucharé para que cada página en blanco esté impregnada de tinta que merezca la pena. Porque no quiero regresar la mente hacia atrás un día y darme cuenta de que debería haber hecho las cosas de otra manera.

No quiero más lágrimas. No quiero volver a sentirme decepcionada por los que más quiero. No quiero volver a mirarme al espejo y vislumbrar mi alma rota.

Porque creo que no me merezco sentirme nadie.

Porque intento que cada persona que se cruza en mi camino sonría, se sienta valorad@ y luche por sus sueños. Y por eso quiero lo mismo para mí.

Sé que estas palabras suenan demasiado tristes, pero quedaos con el mensaje. En el momento que no esperéis nada de nadie seréis mucho más felices. 

Huele a despedida. Y lo es. Este será mi último desvarío en una temporada. Beka Von Freeze necesita un tiempo para sí misma. Necesita vaciar lo que duele, echarlo de su corazón y recomponerse. Y si mi humor es negro acabaré escribiendo cosas poco positivas y vosotros siempre estáis ahí acompañándome y merecéis la mejor versión de mí.

Pero tranquilos, el Kick Boxing me ayudará a resurgir.

El Kick Boxing me ha cambiado, me ha convertido en una mujer más fuerte mentalmente y quizá sea ese el motivo por el que hoy estoy aquí tomando esta decisión.

Recordad que nada nos mata, excepto la muerte, que solo tenemos una vida y debemos vivirla como queramos, con ansias y saboreando cada minuto porque puede ser el último. Recordad que debéis ser felices para vosotros mismos, no para la felicidad de otros. Y que tenéis derecho a ser, que no debéis mendigar por nada.

Que cada uno hemos de luchar por mantenernos en pie porque nadie nos levantará del suelo si nosotros no damos el impulso primero.

Que luchamos solos y vencemos de la misma manera. 

Recordad que sois fuertes, que valéis mucho y que os lo merecéis TODO.   

Que quien quiera estar en vuestra vida os lo demuestre y el que no quiera estar que se marche.


¡Un abrazo escarcha con mil sonrisas bonitas!

¡Hasta la próxima!

3/13/2017

LOS OJOS SIEMPRE LE PERTENECEN A LA PERSONA QUE LOS HACE BRILLAR

¡Queridos Freezers!

La mañana ha amanecido gris, después de un domingo de tormenta y lluvia fuerte. Y no hay mejor antídoto para mejorar un lunes que el Kick Boxing de mañana...¡Al menos para mí!

Para los que trabajáis, estudiáis y preferís el café para activar las neuronas...

Os dejo este artículo para que reflexionéis... ¡Espero respuestas! ¿eh?

¿Qué os sugiere esta frase?

A mí muchas cosas…Y todas tan bonitas…

Amor, amistad, cariño, empatía, personas especiales…

Recuerdos de pequeños instantes…

¡Es una gran verdad! ¿No creéis?

LOS OJOS SIEMPRE LE PERTENECEN A LA PERSONA QUE LOS HACE BRILLAR…

Es una de esas frases que escuecen, que se cuelan dentro del corazón en cuanto la paladeamos y la repetimos en voz alta.

Tintinea y araña la sangre pero de una manera bonita.

Nuestros ojos siempre le pertenecerán a esa persona que los haga brillar, sea de la forma que sea. 

¿Cuántas veces os habéis sentido decaídos, tristes, apáticos, sin ganas?

Todos alguna vez nos levantamos con el pie equivocado sin motivo aparente. Y es una sensación asquerosa, porque si al menos supiéramos el motivo de nuestra nostalgia todo sería menos complicado…

¿Cuántas veces una mirada os ha hecho resurgir?

¿Cuántas una mirada y una sonrisa os han alegrado el día? 

¿Cuántas un gesto desinteresado os ha hecho sentir especiales?

Son muchas las personas que entran en contacto con nosotros cada día. Los hilos rojos del destino nos cruzan con distintas personas, nos atan a unos y a otros y provocan chispas.

Nuestra rutina, como seres humanos sociables, nos puede brindar un montón de antídotos contra la tristeza. Basta con ser agradables. No hay que ir de súper happies por la vida tampoco, que hay mucho loc@ suelto…xD

Simplemente hemos de mirar al mundo con ganas, observar con detenimiento nuestro alrededor, salir de nuestra burbuja y dejar de mimarnos el ombligo.

Observar y descubrir a todas esas personas que nos regalan miradas, sonrisas y gestos que nos hacen carcajearnos de felicidad cuando estamos solos, que ayudan a que la neblina gris de nostalgia desaparezca de nuestra mirada y nuestros ojitos brillen. 

Que brillen de verdad. Con intensidad.

Porque a veces solo hace falta un pequeño gesto para alegrarles la vida a los demás. Y para que otros nos la alegren a nosotros ¿verdad?

En un mundo donde cada uno va a su rollo, con urgencias y prisas, un pequeño (gran) detalle sin buscar nada a cambio puede conseguir que una persona se levante del suelo y tenga un motivo más para pelear por su sueño, cuando las personas más cercanas le han gritado lo IMPOSIBLE que es. 
Gracias, Nune.

En un caos de envidias, críticas baratas, donde el hablar por hablar sin conocer de verdad está a la orden del día, una simple mirada a tiempo puede provocar que un corazón tenga ganas de sonreír, de seguir en pie, latiendo rebelde.

Un mensaje en las redes sociales, una frase, un emoticono, un consejo, una fotografía por WhastAap, puede ayudar a que los ojos de una persona brillen con incandescencia y sin necesidad de filtros que los mejoren.

Porque todos, hasta los más fríos y los más guerreros, necesitan que alguien les recuerde que son importantes, que son especiales para los que les rodean y aprecian.

Por eso, cuando miro a los ojos a las personas a las que quiero, sonrío con mi sonrisa imperfecta. Sí, soy lo contrario a la sonrisa Profident, pero shh. Para que se rían conmigo y al mismo tiempo de mi lado más payaso. Porque son esas sonrisas las que alegran el corazón cuando la soledad aprieta. 

Cuando tengo delante a las personas con las que me cruzo cada día, sean más conocidos o menos, sean amigos o no, sonrío. Porque nunca sabes a quién le puedes alegrar el día con tus sonrisas. Porque nunca sabes quién te podrá alegrar a ti el tuyo con solo estar ahí, durante unos segundos, frente a frente, deshaciéndose en una mirada con sonrisa sincera.

Ese es el poder sanador del alma. De tocar el corazón de las personas con los ojos. De reconfortar con una sonrisa, con un abrazo, con una leve caricia en el hombro. Con un simple: ¡Hola! ¿Cómo estás?
Los pequeños detalles son los que cuentan.

Aunque después cada uno siga con su vida, aunque puede que quizá no vuelvas a encontrarte con esa persona en mucho tiempo, las sonrisas y las miradas no se olvidan. Y cicatrizan heridas. ¡Creedme! Diluyen las nubes negras, evaporan las nostalgias y pueden mostrar la luz en el momento más necesitado.

Por eso, siempre: LOS OJOS PERTENECERÁN A LAS PERSONAS QUE LOS HAGAN BRILLAR.

Regalaremos una parte de nuestra mirada a los que nos sepan ver de verdad, para que se iluminen el día cuando lo necesiten. Porque un abrazo, una mirada, una sonrisa, no cuestan nada y ayudan tanto…

Y tendremos para nosotros parte de esos ojos, de esa alma y de ese corazón dentro de nuestra sangre, para alegrarnos las sonrisas, iluminarnos la oscuridad de la tristeza que a veces palpita en el corazón.

Y no tengáis miedo a lo que diga la gente. Sonreíd mucho, sed felices, aunque piensen que os habéis fumado algo, que de amargados y bordes está el mundo lleno. No todas las personas tienen la sensibilidad suficiente para empatizar con otras personas sin necesidad de palabras.

Recordadles a las personas que apreciáis cuánto significan para vosotros sus sonrisas, sus miradas, el brillo de sus ojos haciendo reflejo en los vuestros. Porque nunca se sabe cuándo vamos a poder decírselo por última vez.

Sé que últimamente me pongo demasiado ñoña y trágica, (culpa de Ed Sheeran todo), pero es que se me están abriendo los ojos en muchas cosas y cada día soy más consciente de que es mejor sonreírle a la vida que estar triste y nostálgica. Soy más consciente de las personas que me rodean, de su verdadero rostro, de lo que nos pueden brindar y de la esencia de todo lo que me acompaña.

Y así como hay personas que te decepcionan, una y otra vez, hay otras que te calientan el corazón.

Así que a todas esas personas que últimamente me están demostrando la sencillez de la vida, que me están descubriendo que he estado muchos años dormida, que me sorprenden con sus gestos y detalles desinteresados alegrándome las sonrisas y la mirada…

—¡Gracias infinitas!

¡Y ahora comprobadlo por vosotros mismos! ¡Sonreíd! ¡Dejad que os sonrían! ¡Mirad con cariño! 

Y si queréis firmáis, perdéis el miedo a comentar al final de esta entrada y me contáis sobre esa sensación de cosquilleo en el corazón que se produce al saber que hay personas que sí merecen la pena.

Porque sí, en el mundo también existen personas que no están ciegas, que dan de sí a los demás sin esperar nada a cambio, que son felices con una simple sonrisa. 

¡No todo está perdido!

¡Un abrazo! ¡Mil sonrisas y miradas bonitas!

3/06/2017

PONEOS GUAP@S PARA VOSOTR@S, SED FELICES PARA VOSOTR@S...

“Ponte guapa para ti, sonríe para ti, haz planes para ti, sé feliz para ti…” -Escritos-

¡Queridos Freezers!

¿Cuántas veces os habéis olvidado de vosotros mismos para complacer a los demás?

¿Para ser lo que otros querían que fueseis?

A veces nos dejamos llevar. Familia, amigos, parejas, rutina, prisas…

Hoy me gustaría hablar para todas esas personas, mujeres y hombres, que una vez nos olvidamos de nosotros mismos y nos abandonamos demasiado.

A veces sucede que nos miramos al espejo y ya no nos reconocemos. No nos encontramos en el reflejo que observamos. El tiempo ha pasado y nos damos cuenta de que hemos estado muy perdidos. Anclados en una especie de limbo. Quizá meses. Quizá años.

Nos hemos dejado tanto que no reconocemos esa parte de nosotros que un día latió con fiereza. Y duele mucho sentir al corazón latiendo a medio gas.

Es en ese instante de luz cuando un chip cambia dentro de nuestro cerebro y vemos todo con otra perspectiva. Decidimos que es tiempo de pensar únicamente en nosotros, de cambiar, de volver a ser.

Es entonces cuando nos damos cuenta de la persona en la que nos hemos transformado, distinguimos con claridad absoluta sobre lo que debemos cambiar. 

Bien por culpa de la rutina, bien por nuestros propios complejos o simplemente porque nos sentíamos nadie. Nos sentíamos una cáscara vacía. ¿Y para qué luchar por los sueños? ¿Para qué querernos?  

Y un día conocemos a alguien que nos cambia la vida y empezamos a despertar, aunque con miedo. 

Sentimos que tenemos mucha suerte por tener a nuestro lado a una persona que nos hace sentir alguien dentro del mundo y que nos salva incluso de nuestros demonios.

Cuando un día dejamos de cuidarnos, de importarnos e incluso de querernos, nos aferramos a cada latido dependiendo de otros. Nuestra felicidad depende de cómo nos vean otros ojos. Y eso no es bueno…

Porque nos olvidamos de nuestro poder individual. Ese que poseemos aunque no lo distingamos.

De esa esencia primordial como mujeres y como hombres que nunca debemos dejar de lado. Nos agarramos fuerte a nuestra tabla de salvación porque creemos que de otro modo: moriremos, volveremos a ser nadie y no valdremos para nada. Caeremos otra vez en el pozo de tristezas, melancolías imperecederas, sonrisas a medio gas, incapacidad para luchar por los sueños porque ni siquiera aspiramos a algo grande.

Cuando nuestra mente se vuelve más fuerte, por cualquier motivo, nos damos cuenta de esa carencia personal que nos ha abatido y a la que hemos estado demasiado acostumbrados. Y nos elevamos. Mutamos de piel. 

Nos reconstruimos a nosotros mismos hasta sentir que no necesitamos a nadie para ser.

Porque somos desde que nacimos.

Cuando pierdes a un ser muy querido y lloras en soledad, te reconstruyes a ti misma sin necesitar a nadie y vuelves a sonreír, y no solo porque a tu pareja se le da genial lo de ayudarte a hacerlo sino porque sabes que tú puedes con todo, te haces fuerte.

Cuando tu vida tal y como la conocías se desmorona y tienes que seguir adelante como mejor puedas, aunque caigas y te sientas durante meses hecho un trapo, te levantas y te haces fuerte. 

Cuando sientes que las personas que más deberían quererte porque te dieron la vida ni siquiera te valoran, te haces muy fuerte. Las decepciones ya no duelen tanto.

Cuando prácticas un deporte que te llena y que te hace sentir bien, cuando realizas un hobbie que te hace darlo todo de ti, cuando estás contento con la vida que llevas y ves que puedes romper tus propios límites, cuando peleas por lo que quieres y ves cumplidos tus sueños más grandes, te haces fuerte.

La vida y sus vaivenes son los que te endurecen. Aunque tú no quieras verlo. Ese crecimiento está ahí, anclado a tu sangre y ha dejado muchas cicatrices.

Y no te haces fuerte porque otros quieran que lo seas, sino porque una parte de ti quiere serlo. De nada sirven los deseos de otras personas si tú mismo no luchas por ti. Nadie va a luchar por ti porque ya tienen bastante con luchar por ellos mismos cada día para no caer derrotados.

Recordad que luchamos a solas y vencemos de la misma manera.

Es entonces, cuando tu mente cambia y por ese motivo tu propia esencia también.

Sabes que te has perdido, que te has abandonado, pero que comienzas a evolucionar hacia adelante. 

Te das cuenta de que realmente no necesitas que nadie te quiera para quererte tú. Ahora sabes que vales mucho y que ya no necesitas que tu familia, la dada y la que escogiste, te lo recuerde. Porque te basta mirarte al espejo y encontrarte. Reconoces tu esencia. Estás a gusto contigo mismo, sonríes tanto por fuera como por dentro y eso se nota.

Es en ese momento cuando se comienza a ver la vida con otros ojos. Y creedme, ¡la de matices que podemos llegar a perdernos!

Te vuelves más independiente. Más rebelde. Más sonriente. Más optimista, aunque a veces te pegue el bajón porque hay días malos y eso es inevitable. Las decepciones no duelen tanto porque sabes que puedes afrontarlas. Los miedos se desvanecen. Los sueños dejan de ser espejismos para ser posibles. 

Y te empiezas a cansar de ciertas cosas que antes te daban igual porque no tenías la sangre en su sitio.Y protestas. Y ya no te callas. Te exiges más a ti mismo pero también a los demás. 

Y te das cuenta de que había personas a tu lado que no merecían estar ahí. Pero también percibes a toda esa gente bonita que ha ido apareciendo a lo largo de los años y que se merece lo mejor que puedas dar.

Cuando creces espiritualmente, cuando despiertas del letargo, cuando tu mente cambia, pasamos a sentirnos más guerreras y guerreros. Nos levantamos con ganas de comernos la vida con ansias. Y nos acostamos cada noche con una sonrisa de las que iluminan la mayor oscuridad.

Dilucidamos que si alguien no quiere estar a nuestro lado, no se acaba el mundo. Porque nuestro mundo ha de comenzar con nosotros mismos para poder compartirlo con los demás.

El que de verdad nos quiera, se quedará. Al que no quiera quedarse…sencillamente tenemos que abrirle la puerta para que se vaya y que no genere tráfico. Hay muchas personas preciosas que están deseando descubrirnos, incluirnos en su vida.

Es en ese momento en el que nos damos cuenta de lo afortunados que somos al tener a nuestro círculo más cercano, al saber que hemos crecido y que siguen estando ahí, que ahora sí les podemos gritar que hemos alcanzado a ver lo que ellos siempre vieron en nosotros.

Y nos percatamos de que ellos también son muy afortunados al tenernos en sus vidas. 

Las sonrisas se suceden unas detrás de otras.

Así que chicas y chicos, no os olvidéis nunca de vosotros mismos. Duele mucho cuando pasan los años, se hace recuento y descubres que has estado mucho tiempo pasando de largo sin prestarle atención a esa parte de ti que merece ser mimada al máximo.

Poneos guap@s para vosotr@s, sonreíd por vosotr@s, sed felices. También para los demás, obvio. Pero es primordial que no nos olvidemos, que no nos convirtamos en seres grises. Porque nuestra felicidad es lo único que nos llevaremos un día. 

Cuando el todo se convierta en nada no importará todo lo que hicisteis por los demás si no os quisisteis y valorasteis a vosotros mismos también. No habréis vivido la vida plenamente. Porque venimos al mundo estando solos y nos vamos de la misma manera. Y debemos estar orgullosos de la persona con la que nos tropezamos cada mañana cuando nos despeinamos frente al espejo.

Amaos, es la única forma de poder amar a los demás. Con un amor sano. Sin traumas, sin complejos, sin dependencias. 

Si no pensáis que sois únicos, nadie lo pensará.

Siempre hay un momento para despertar, porque para ciertas cosas…¡Nunca es tarde!

¿Nos cuidamos? ¿Nos amamos? ¿Hacemos planes para nosotros mismos? ¿Valoramos a los que tenemos a nuestro lado?

¡Y sonreíd! ¡No dejéis nunca de hacerlo!

Y devolvedle la sonrisa a todas aquellas personas que se preocupan por vosotros, que están ahí pendientes, que no se marchan... Son esas personas las que merece la pena tener en nuestras vidas.
¡Un abrazo congelado de mañana gris!

2/20/2017

EL QUE NO ARRIESGA NO NADA. NI PIERDE, NI GANA, NI SUFRE, NI AMA...

¡Queridos Freezers!
Mientras el sabor amargo del café se balancea en mi boca, intento que dancen las palabras para reflexionar sobre una frase que me tiene enamorada.
Me la dio a conocer mi amiga Estela, mi Burbuja, mi súper nena, mi compi de Kick que siempre me ahostia con mucho amor. (Gracias, princesa).
Me dijo:
—Esta para tus artículos:  
EL QUE NO ARRIESGA NO NADA. NI PIERDE. NI GANA. NI SUFRE. NI AMA.
Y no he podido decir que no…
¿Cuántas veces os habéis sentido perdedores? ¿Cuántas triunfadores? ¿En cuántos momentos habéis sentido a vuestro corazón romperse en mil pedazos? ¿Habéis suspirado de amor por las personas que os rodean, por la vida, por los sueños?
¿Habéis hecho recuento ya?
Espero que hayáis contestado a cada pregunta con un alto porcentaje de veces, momentos, instantes y suspiros.
¡Enhorabuena por ello!
Porque eso significará que habéis vivido. Que estáis viviendo de verdad. Que sabéis lo que es sentir, experimentar, crecer como personas, avanzar…
Porque habéis arriesgado, os habéis dejado la piel para conseguir algo, y quizá hayáis perdido o por el contrario ganado, pero habréis luchado. Y eso es lo importante: luchar.
Quizá hayáis amado y os hayan partido el corazón en muchos trozos chiquititos. Quizá os hayan correspondido y os hayáis sentido los seres más felices y afortunados del planeta. Quizá os hayáis enamorado y por cosas de la vida no podéis estar con esa persona. Debéis estar orgullosos de vosotros mismos.
Porque estáis exprimiendo la vida, porque estáis luchando por el montón de posibilidades que corresponde a vuestro destino escrito en las estrellas. Porque no sois un fragmento más de materia dentro de este agujero negro.
Debéis sentiros dichosos porque no estáis anclados en un mero instante del tiempo viendo como vuestro pasado está caduco y yermo. Viendo cómo vuestro presente ni se inmuta, ni se eleva ni desciende y cómo vuestro futuro es tan cierto como normal.
Podéis sentiros especiales porque no permanecéis muertos en vida como algunas personas que no aspiran a nada. Que ni arriesgan, ni sufren, ni aman.
Esas personas que se conforman, que están llenos de silencio y de vacío.Que son una oveja más dentro de un rebaño, que prefieren ser la copia de otros antes que pelear por ser ellos mismos.
Esas personas que jamás han experimentado el poder de una mirada cuando traspasa las pupilas y toca el corazón, que no saben lo que escuece la cicatriz de haber visto morir un buen momento que sabes que no se volverá a repetir, que no conocen el poder de resurrección que provoca una sonrisa inesperada de esas que surgen a destiempo, que no han sentido al corazón roncar de felicidad cuando disfruta de los sueños cumplidos, de los besos robados y los abrazos infinitos.
Vosotros qué preferís: ¿arriesgar o conformaros?
Yo soy de las que prefiere arriesgar.
Luchar. Perder. Sufrir. Caerme mil veces al suelo para levantarme más fuerte después. Saber cuáles son mis límites. Qué es lo que me quema, lo que me rompe, lo que me reconstruye. Habiendo aprendido la lección o cometiendo los mismos errores.
Ganar y saborear los triunfos conseguidos. Sentir su cosquilleo navegar entre las gotas de mi sangre.
Amar. En toda la extensión de la palabra. Amar al amor, a la vida, a los sueños, a las pasiones que nos dan la energía para vivir de verdad, amar a la naturaleza y saber disfrutarla, distinguirla, acariciarla. Ser consciente del paso del tiempo y que no escueza.
Abrir mi corazón a todas las personas que entran en contacto conmigo cada día. E incluso ser capaz de regalarles trocitos del mío y reemplazarlos con los pedacitos de sus propios corazones que me brindan en gestos, sonrisas y abrazos. Porque eso me ayuda a seguir en pie cuando los días se tornan grises. Porque no hay mejor sensación bajo la piel que aquella que nace cuando percibes que eres importante para las personas que te rodean.
Prefiero sonreír, aunque la tristeza de mi melancolía innata a veces duela. Sonreír a cada segundo aunque por dentro quiera llorar al paso de los recuerdos, de los momentos que sé que no volverán. Porque el poder de las sonrisas es infinito. Alegran el día, lo mejoran, vengan de quiénes vengan. Y la vida es demasiado corta para deshacerse solo en muecas insípidas.
Porque soy inconformista por naturaleza. Rebelde. De sangre demasiado caliente. Porque prefiero que duela a no sentir absolutamente nada. Porque prefiero arriesgar y perder antes que no luchar.
Porque lo quiero todo. Lo necesito todo. Lo ansío todo.
Porque sé que algún día quiero llevarme MUCHO de algo antes que TODO de nada.
¿Arriesgamos?
¿Sonreímos a desconocidos a ver qué pasa? ¡Tened cuidado! Hay sonrisas que provocan aleteos y huracanes.
¿Luchamos por los sueños en vez de soñarlos?
Con lo que cuestan, con lo que nos desangran y lo que nos hacen temblar…
¿Abrimos el corazón sin miedo a que nos le rompan?
Y si nos le rompen ya encontraremos a alguien que nos ayude a armar la pieza del puzzle. ¡Os lo aseguro! ¡Existen esas personas!
¿Perdemos batallas para volver a luchar por ganar?
No sabéis lo gratificante que es levantarse del suelo para continuar, aunque estés sangrando.
¿Sufrimos para conseguir y conocer la felicidad de los triunfos?
El hormigueo en la piel es indescriptible…
¿Arriesgamos, perdemos, sufrimos, amamos?
Dejemos la Nada para los cobardes…
¡Un abrazo congelado!
¡Cuidado! Que la niña escarcha está convirtiéndose en moñas en 3,2,1…
Y un besito para todos aquellos que cada día me regalan sus sonrisas, sus abrazos y sus besos. Dais cuerda a mis palabras, a mis mundos paralelos, a mis sueños, a mi vida…

2/06/2017

TRIUNFAR ES LA MEJOR VENGANZA

¡Queridos Freezers!

Entre el aroma de un cappuccino bien caliente, quiero reflexionar sobre el éxito y el responder a las traiciones con sonrisas.

Primero de todo quiero daros las gracias por acompañarme cada semana. Aunque seáis tímidos y no firméis, las estadísticas del blog me chivan que leéis xD

Segundo, un consejo: ¡Sonreíd! Es la mejor defensa y a la vez un maravilloso ataque.

Dice Ronda Rousey que triunfar en aquello que nos gusta es la mejor venganza hacia las personas que nos han querido ver derrotados.

¿Os habéis sentido traicionados alguna vez? 

¿Han hablado de vosotros a vuestras espaldas? ¿Se han reído de vuestros sueños diciendo que nunca los conseguiríais? ¿Qué no valéis para ello?

Os voy a abrir de par en par mi corazón de escarcha. Sé que lo hago siempre, pero hoy voy a contar algo que solo saben las personitas a las que quiero mucho.

¡Cuidado! ¡Tengo un corazón muy oscuro! :P

Desde la primera vez que dije que escribir era lo que me hacía sentir viva, he tenido que escuchar muchas opiniones. Tanto a la cara como a la espalda. Algunas buenas, otras malas, otras con intenciones perversas.

Las más dolorosas, las de aquellos que no creían en mí pero me sonreían. Sobre todo aquellas que venían de “amigos” que en vez de decirme lo que pensaban de verdad se reían de los relatos que les regalaba en fechas señaladas. 

¿Cómo me sentí al enterarme?

No fue esa parte de mí a la que le encanta escribir la que se sintió mal…¡os lo aseguro! Fui toda yo la que se derrumbó.

¡Imaginad!

Horas planificando un breve texto, dejándoos el corazón en cada palabra escrita, poniendo vuestros sentimientos más sinceros en el papel…

¿Lo tenéis?  

Respuesta a la espalda:

—Vaya basura…se creerá buena…

Cuando has puesto tu corazón en lo escrito, cuando has mostrado todos tus sentimientos hacia esas personas y lo han arrugado y tirado a la basura, sin tener las narices suficientes para decírtelo en tu cara, se crea en ti una especie de desazón. 

Es un crujir infinito que te marchita el alma por completo.

Un sentimiento crece en tu interior, con raíces muy fuertes, mezcla del dolor por la traición, el sentirte gilipollas y la decepción de darte cuenta que en realidad estás rodeada de mucha mierda. 

Lloras de rabia, de impotencia, te vienes abajo. Piensas que se acaba el mundo. Lo ves todo negro.
Crece en ti un sentimiento de venganza que domina las palabrotas que sueltas por la boca al pensar en ello.

La venganza es algo innato. Algo que llevamos dentro, que nos hace arder la sangre. Al igual que el amor y el odio. En muchas ocasiones es un sentimiento tan fuerte, tan anidado al corazón, que es lo único que mantiene vivas a algunas personas.

Después de mucho maldecir...preferí dejarlo en las manos del karma.

¡Bendito karma! Todo acaba poniéndose en su lugar.

La vida y su inquebrantable paso del tiempo me han enseñado que no hay que darle tanta importancia a la venganza hacia aquellos que nos han lastimado. Nos han hecho daño, sí. Mucho. También. Pero sin quererlo también nos han hecho más fuertes. Nos han convertido en los guerreros que somos ahora.

Basta con limitarse a vivir, a exprimir cada día como si fuera el último, a sonreír y disfrutar.

Para silenciar las bocas de la envidia, de aquellos que no nos quieren aunque hayamos creído que sí, de aquellos que nos han traicionado o apuñalado por la espalda, nuestros triunfos son la mejor venganza. 

Nuestro éxito se convierte instantáneamente en una buena patada en la boca. ¡Y no veáis el daño que hacen!

Y no solo el éxito profesional, o el que vean como cumplimos aquellos sueños que siempre hemos deseado, sino el éxito espiritual. Eso llamado felicidad, que se nos nota en la cara, en todas nuestras miradas, en las sonrisas instantáneas, en la forma de caminar con la cabeza bien alta. Aunque queramos ocultarla.

Esa felicidad que muchos no obtienen en su día a día y que son conscientes de que nunca 
conseguirán.

Creedme cuando os digo que a veces duele mucho más una sonrisa sincera que una buena hostia.

¡Lo he comprobado!

Hay quien ha pillado observándome con incredulidad a aquellos que un día me traicionaron, cuando he pasado frente a ellos con la mejor de mis sonrisas.

Quizá esperaban verme mal, distinguir en mi rostro las huellas de la infelicidad, de la tristeza por no tenerlos más en mi vida.

Esas sonrisas que nacen de forma espontánea, cuando ni siquiera te has percatado de la presencia de esas personas que te lastimaron, son la mejor venganza.

Tu éxito, tus sueños cumplidos, tus carcajadas, tus ganas de vivir y de comerte el mundo. Esa belleza interior que reflejas en tu mirada cuando te sientes invencible, cuando te sientes bien contigo misma. Es el mejor puñetazo que podías darles.

Así que luchad por vuestros sueños. Triunfad. Quereos mucho porque valéis mucho. Amaos de verdad a vosotros mismos. Tened éxito en lo que anheláis con todas vuestras fuerzas. Sonreíd. A todas horas.

¿Lo estáis haciendo?

¡Prometedme que vais a hacerlo!

Y que hablen. Que susurren.  Que critiquen… Y después: lloren.

¡Un abrazo escarcha!

1/23/2017

LOS CAMPEONES SIEMPRE HACEN MÁS

¡Queridos Freezers!

Entre sorbos de café, dejo que la melancolía, que regala el frío de este clima, me ayude a crear un nuevo artículo.

Las palabras pretenden nacer para divagar sobre los sueños y los campeones.

¿Tenéis un sueño por el que luchar? ¿Queréis destacar? ¿Conseguir algo por lo que muchos pelean? ¿Queréis sentiros campeones? 

Ronda Rousey dice en su biografía, que para ser un campeón en algo siempre hay que dar más, hacer más que los demás. No conformarse.

Soy de las que cree que la fórmula para triunfar no es otra que seguir peleando cada día con todas nuestras fuerzas. No rendirse. No venirse abajo. Mostrar la cara al enemigo, aunque este seas tú mismo.

Por experiencia, sé que a momentos es demasiado difícil. Siempre hay lastres que intentarán pararnos en nuestro camino hacia la meta. Tendremos días grises de tormentas dentro del corazón. Habrá momentos de lágrimas amargando el alma. La vida es así. Pero debemos seguir en pie sin importarnos las trabas que se nos pongan delante.

Sí queremos ser campeones…

Tenemos que entrenar cada día en aquello que queremos conseguir. Luchar por nuestros sueños hasta que se nos desgasten las fuerzas, el sudor y las lágrimas, porque si no duele dicen que no vale. Soñar con que podemos conseguirlo y volver a empezar. 

Crear nuestra propia rutina hacia la efectividad.

Si sueñas con ser escritor… Tienes que escribir todos los días. Machacar las ideas hasta desangrarte en palabras, deshacerte en el papel dejando hablar al corazón, para que los lectores al descubrirlas puedan sentir al menos la mitad de lo que tú sentiste al imaginarlas.

Si sueñas con bailar, tendrás que mover tus pies una y otra vez hasta que tus piernas no aguanten más. Practicar. Innovar. Regalar el corazón en cada gesto de tu cuerpo. No quedarte parado en el mismo lugar esperando a que surja el movimiento.

Si sueñas con subirte a un ring y ganar el combate, tendrás que prepararte tanto física como mentalmente para dar la mejor versión de ti mismo. Para no claudicar en la lucha. Sabiendo que la persona que se enfrentará a ti también pretenderá ser el mejor. 

Luchar a muerte es la única manera de sobrevivir en el camino que elijamos. 

Si quieres ser el campeón, tendrás que hacer más que los demás. Luchar más que los demás. 

Recuerda que nadie regala nada.

Debes seguir caminando aunque estés cansado. Reprimir el dolor y dejarlo abandonado en un rincón perdido de tu mente. Silenciar todos tus demonios, expulsar de tu alma la negatividad de los miedos y fracasos.

Debes dejar atrás todo lo que te impida llegar a la meta que te hayas trazado.

Para ser campeón tenemos que saltar más lejos de lo que se espera de nosotros.

¿Cuántas veces te han dicho que no lo conseguirás? ¿Cuántas veces te han hecho sentirte inferior?

La única manera de destacar en algo es seguir nuestro camino sin que nos importe ser más que los demás. La vida y el tiempo lo acaban poniendo todo en su lugar.

Tenemos que seguir corriendo, luchando, sonriendo, sin agachar la cabeza. Levantar el puño, saltar, atravesar los muros invisibles de nuestra mente, mirar al cielo con orgullo, dar nuevos pasos, pulsar distintas teclas, avanzar para seguir creciendo. 

Pero jamás creernos los mejores. Eso únicamente nos hace más pequeños. Eso solo provoca que no demos de nosotros todo lo que debemos dar.

Tenemos que creer en nosotros mismos. Soñarnos cumpliendo nuestras metas. Luchar. Luchar y luchar. Es la única manera de llegar hasta el final creyéndonos campeones. Sabiéndonos la mejor versión que tenemos. Siendo diferentes.

Porque campeón no es aquel que gana. 

Un campeón es aquel que da todo lo que tiene por conseguir lo que anhela, un campeón no se detiene. Es aquel que se deja la piel, el corazón y el alma por sus sueños, por lo que le motiva, por lo que le hace levantarse cada mañana con una sonrisa en la boca.

Porque el que quiere, puede. Porque el que pelea, gana.

Campeón es aquel que lucha más que los demás, que hace todo lo posible por vencer. Es aquel que evoluciona constantemente, que aspira a más de lo que la vida le ofrece. Es aquel que no se conforma con soñar, es aquel que convierte todos sus sueños en una realidad.

¿Tú que quieres ser?


¿Un campeón o una persona cualquiera más?

¿Tienes un sueño? ¡Pues te animo a luchar por él!

Hasta el final. Sin excusas. Derribando muros. Sin dejar de sonreír.

¿Luchamos?

¡Un abrazo escarcha!

1/09/2017

¿EN QUÉ MOMENTO CRUZAS EL LÍMITE QUE TE IMPIDE SOÑAR A LO GRANDE?

¡Queridos Freezers!

Hoy, en la primera publicación del año 2017, quisiera reflexionar, con el café de la tarde, sobre todas esas cosas que nos impiden conseguir lo que queremos.

Ahora que comienza el año, y que hemos escrito en nuestras libretas de sueños y metas por conseguir todos esos propósitos que nos proponemos cada Enero...

¿Quién decide si nuestros sueños son demasiado grandes?

¿Os habéis parado a pensar alguna vez en todos los lastres que nosotros mismos nos ponemos en el camino?

Los complejos, la falta de confianza en lo que tenemos y en lo que somos, el miedo al fracaso, el agobio de la rutina, el cansancio acumulado, las decepciones, lo que otros piensan de nosotros y nuestras circunstancias.

Todo ello son piedras, más pequeñas o más grandes, que nos alejan de lo que ansiamos. Todo ello nos debilita, nos consume, nos harta.

A veces el problema no son los demás.

Sucede que a veces el problema somos realmente nosotros mismos.

Somos nuestro peor enemigo. El peor enemigo del hombre no es otro que su propio cerebro.

Nuestra cabeza a veces trabaja demasiado, y nos hace ver las cosas de distinta manera a como las deberíamos de ver.

Nuestras propias cicatrices, el pasado y la huella profunda que ha dejado en nosotros, la incertidumbre por el futuro y el no poder tenerlo todo bajo control, nos hacen tambalearnos y pensar que nuestros sueños son demasiado grandes para luchar por ellos.

O bien que nosotros somos demasiado pequeños para pelear por ellos. Y esto es todavía peor.
El límite que nos impide luchar por nuestros sueños, es una cuerdita muy fina.

¡Os lo aseguro!

Es tan sencillo esquivarlo como bajarse de un bordillo o dar un paso hacia adelante en una escalera.
Puede provocarnos miedo, dudas, vértigo. ¡Claro que sí!

Las emociones son infinitas. 

Lo que está claro es que jamás seremos la misma persona si nos deshacemos de ese límite invisible que nos impide ser una versión excelente y luchadora.de nosotros mismos

¿Visualizamos?

Pensad en vuestro sueño. En aquello que os motiva para levantaros cada día. En aquello que os ronca dentro del corazón, que late, que os habla dentro de vuestra sangre.

¿Lo tenéis?

¿Sí? ¿No?

¡Buscadlo!

Cuando lo hayáis encontrado, trazad una línea imaginaria que os separa de ello.

Pensad que a un lado de ella estáis vosotros mismos, llenos de interrogantes, miedos paralizantes, complejos y sonrisas fingidas.

En medio está la línea límite.

Al otro lado de ella hay otra imagen de vosotros que se siente a gusto, que sonríe con todas sus fuerzas, que se cree fuerte y que sabe que lo es, que salta de alegría, que está a puntito de rozar lo que desea con la yema de sus dedos.

La línea límite la marcáis vosotros. Vosotros decidís.

Estáis a tan solo un paso de la una y de la otra.

Tan solo tenéis que bajar del bordillo y cruzar la carretera.

Tan solo tenéis que subir un peldaño de la escalera.

¿Cruzamos el límite para avanzar?

¿Nos olvidamos de los pasos hacia atrás, de los miedos y de las dudas?

¿Nos creemos invencibles y disfrutamos de esa versión de nosotros mismos que lucha y que consigue?

¡Nos lo debemos! De no hacerlo nos estaremos perdiendo tantas cosas…nos estaremos negando tantas alegrías, tanto aprendizaje…

Aunque hayamos pasado mucho tiempo de nuestra existencia pensando que no podremos, que no nos merecemos soñar despiertos. Aunque a momentos el vértigo y el miedo a caer nos congele la piel. Aunque titubeemos.

Debemos caminar siempre hacia delante.

Tenemos que cruzar nuestros propios límites, deshacer nuestras barreras mentales, salir de nuestra zona de confort. Ser lo que queremos ser. Luchar por lo que deseamos luchar. Pero sobre todo conseguir. Conseguir nuestros sueños, acariciarlos, tocarlos, convertirlos en realidad.

Porque aunque no os lo digan, ¿sabéis qué?

Los sueños están para cumplirlos. Por eso nacen y existen. Y por ellos nacemos, avanzamos y vivimos.

Así que ¡venga! ¡Al lío!

¡A luchar por nuestros sueños hasta conseguirlos!

¡Un abrazo escarcha!

P.D: Gracias a todos los que compartieron mi anterior post en redes, porque ha superado las 487 visitas :-) ¡Gracias infinitas!