9/18/2017

MIA 2. ENAMORADA.

¡Queridos Dirtys!

Lo primero de todo quiero agradeceros las 180 visitas en el artículo anterior. Eso de reíros de mí en mi primera cita parece que os ha molado ¿eh? Yo encantada de que lo hayáis pasado bien ;-) ¡Sois un amor! Mil graciassss!

¡Espero que el desvarío creado a continuación os guste tanto o más que el anterior!

Después del pánico de enfrentarte a la soledad, del terror a las primeras citas, llega una de las ventajas. ¡Tienes mucho tiempo para redescubrirte a ti misma! Para sentir todos tus matices, sin cadenas que te aten, con la mente en blanco, con el corazón a mil por hora y el aliento desacelerado.

Imaginad una carita de niña buena aquí. Con caidíta de pestañas incluida. ¿Cuela? xD

Una de las mejores cosas de estar soltera es poder fundir la batería de tus juguetitos sin necesidad de compañía. Sin tener que contar a nadie el motivo por el que están off y, lo que es mejor aún, sin sentirte culpable si te entran las ganas cuando estás sola.

Ya sabéis eso que dicen que cuanto más viejos… más verdes. Necesitamos darnos amor a nosotros mismos. Y no hay nada malo en ello aunque algunos piensen que sí.

¿Darte amor? Sal de casa, búscate a alguien que te lo de.

Ya…no me vengáis con el cuento que he escuchado hasta la saciedad en estas últimas semanas.

—Si no follas es porque no quieres, reina.

(Esos amigos que me quieren tanto…)

Eso de que las tías follamos cuando queremos, no sé quién lo pronunció por primera vez, pero dejadme deciros que miente. ¿A que sí, solteras?

Las tías, al igual que los tíos, cuando estamos solteras follamos cuando podemos, cuando nos dejan.

Porque por norma general: Quien queremos nos ignora, y los que no nos gustan son los que se ofrecen.

¡Esto es así! O al menos en mi vida es lo que me ha pasado siempre…

Así que cuando las hormonas están a punto de colapsarnos el cerebro y nos entra ese calor asfixiante que solo se apaga como todos sabemos… Acabamos con el amante incondicional entre las manos.

¡Porque nuestros juguetitos preferidos nunca dicen que no! Y además tenemos la ventaja de que no producen embarazos.

Llega el tiempo de darnos amorcito a nosotras mismas. Sabemos lo que queremos, lo que nos gusta, podemos probar y probar buscando sensaciones nuevas. Conocemos la intensidad y la manera. ¡No lo neguéis! Lo sabemos muy bien aunque no nos guste pronunciarlo en voz alta por culpa de los malditos tabúes. Pero siempre se nos escapa algo en las conversaciones privadas porque ahí nos desatamos. ¡Bendita locura! Lo bien que lo pasamos con estas conversaciones desenfrenadas ¿verdad?

Solteras, casadas, divorciadas, viudas, no importa. Llegó la hora de relajarse, de preocuparse por una misma, de liberarse de todos los prejuicios que nos han encadenado desde que nacimos en esta sociedad a la que todavía le queda mucho para evolucionar en el aspecto sexual.

Es hora de respirar hondo, sonreír y darse un baño caliente con espuma y sales. (Sí, Beka ha pasado del pequeño plato de ducha a la bañera donde ahogarse). Que no falte la buena música para entrar en atmósfera y ahogar gemidos. Una cervecita fría con la que coger aire. La puerta del baño cerrada con pestillo que no queremos sobresaltos. Y lo mejor de todo: mi Mia 2 a mano. ¿Negro? ¿Rojo? ¿Los dos? ¿Por qué elegir?

Lo importante es que estén bien cargaditos. ;-)

Mia2. Tan pequeño, tan discreto, con forma de bala pintalabios...

Será por lugares, momentos, juguetes, atmósferas, pero como comprenderéis cuando eres dueña de una gata hiperactiva que no entiende lo de bajarse de la cama y vives con tu tía, intimidad lo que se dice intimidad mucha no tienes…Baño y a puerta cerrada. Tu tía se piensa que eres una chica súper higiénica y tú te quedas tan…relajada.

Gracias a la imaginativa de LELO, a su elegancia en el diseño y a la calidad del producto (sus juguetitos valen el dinero gastado, os lo aseguro), aquí la que no disfruta es porque no quiere.

¿Qué tiene Mia 2? Ummmmm.

6 modos de intensidad distinta en la vibración, totalmente sumergible, recargable por Usb con batería para hora y media (¡no hay que comprar pilas! ¡Aplausooo!). Diría lo de bueno, bonito y barato, pero baratos no son…Nada en Lelo lo es. Será por opciones en el mercado…Hay tantas marcas como diseños y precios. Solo hacen falta ganas, y creo que a todos nos sobran de esas. Tanto tías como tíos. Para una de las cosas buenas que tiene la vida no la vamos a desaprovechar ¿no?

Y no, Lelo no me paga por este desvarío, pero oye, que si lo leen y me quieren regalar algo… mi cumpleaños es el 22 de octubre. Y estaré muy deprimida porque me caen 32. ¡Ahí lo dejo!

Volvamos al lío del desvarío.

Mia 2. ¡Qué gran descubrimiento! ¡Fue amor a primera vista!

Pequeñito pero matón. Con personalidad propia. Elegante y muy intenso. Bien podría estar definiéndome a mí misma, pero no…

Con forma de bala y pintalabios (ya os lo he dicho, ¿verdad? ¡¡Y vaya que si los pinta!!). Este maseajador personal para uso externo que también puede utilizarse internamente (pero creedme que no os va a hacer falta…) cumple con las expectativas desde el primer: Vvrrrr.

Focalicemos. ¡¡Ahora os toca imaginar!!

Se da un trago a la cerveza, se cierran los ojos, se sujeta el Mia 2 con delicadeza con los dedos pulgar e índice y a darle rienda suelta a la imaginación. Que en el caso de esta escritora es muuuucha.

Lo que no os pienso contar es el tío que se viene a mi cabeza cuando cierro los ojos, ni las manos que me imagino que son el Vrrr. ¿O sí? xD

Quién me conoce bien sabe que será una mezcla entre Ville Valo, Ragnar Lodbrok y Jax Teller. Vamos lo que viene siendo un nórdico con pintas de vikingo y mirada moja bragas con la chulería del mejor motero de la televisión. Porque mi Opie tenía su puntillo también ¿eh? Pero Charlie Hunnam es… ejém. ¡Pues eso!

Con el Mia 2 en la mano y a tres intensidades empezamos acariciando nuestro cuello, a ritmo pausado, siempre de cabeza a los pies, ¿por qué esta costumbre? ¡No tengo ni puta idea! Pero hasta para masturbarnos y para jugar acompañados seguimos unas pautas… (no hay quién entienda al ser humano).

Seguimos por nuestra clavícula, deslizamos la suave bala por nuestro esternón, rodeamos nuestros pechos marcando círculos muy despacito antes de detenernos en los pezones. Aquí, con la vibración más bajita posible para sentir de forma más delicada (cuando se tiene piercing en el pezón las sensaciones son alucinantes pero a mucha intensidad la bala patina y no por el agua, y no es nada práctico… no es por daros envidia de verdad, pero es que con piercing bufff…), jugamos hasta endurecerlos, los pellizcamos con la mano libre. Imaginamos que son mordiscos en vez de pellizcos y ejém…

ODAXELAGNIA. ¿Sabéis lo que es? ¿No? Sufro de ello. (Gracias Mimmi Kass por enseñarme tanto xD)

Tragamos saliva y respiramos. Piel de gallina.

Nos damos una mini pausa para abrir los ojos lo justito para pulsar el +, jugamos con la intensidad y vamos descendiendo por el torso hasta llegar al ombligo. Creamos ondas e infinitos. ¿Por qué me gustarán tanto los circulitos? Cruzamos la frontera de las caderas antes de subir hacia arriba otra vez creando expectación…¡Ay, madre!, llegados a este punto os aseguro que ya hay mariposas en el estómago aproximándose a ese centro del vértigo (y no son de hambre… ¿o sí? ¿Hambre de qué? Ummm jummm).

Creedme que para cuando descendemos por el ombligo los músculos de las piernas ya están tensos. Las caderas se arquean solas demandando más, hemos tragado agua un par de veces entre jadeos lo más silenciosos posibles. ¡Quien quiera puede intentar cantar la canción que esté escuchando porque puede llegar a resultar muy divertido!

Escalofríos, jadeos, chapoteo de agua entre baile de cadera, juego de manos, espuma, intentar respirar con normalidad. Gemidos. Volvemos a revertir el camino hacia arriba y hacia abajo tantas veces como nos apetezca, antes de centrarnos en la parte más importante de nuestro cuerpo femenino (que no es el corazón como muchos piensan).

Qué distintas se empiezan a ver las cosas a los 31…

Solo con posar el Mia2 de forma superficial sobre nuestros labios, subiendo y bajando la intensidad de la vibración, volviendo a los circulitos, (¿por qué nos gustarán tanto a las mujeres los circulitos en esta zona?), estaremos a punto del colapso.

Jugar. Jugar con el masajeador sobre nuestros labios, introducirlo un par de centímetros, encoger nuestros músculos pélvicos, jugar, sentir cómo la vibración nos deshace por dentro. Jugar. Posarlo sobre el clítoris, cambiar la intensidad, presionar, volver a los labios, girar, girar… Agua, tragos de espuma, jadeos, descontrol, adrenalina, colapso mental.

Ahora ya lo de rebajar los decibelios de nuestra propia voz va a resultar bastante difícil. Con los ojos bien apretaditos llegaremos a ver fuegos artificiales y hasta auroras boreales si nos dejamos llevar con la imaginación hasta los países nórdicos.

Tantas veces como nos dé la gana. Sin prisa. ¡Pero cuidado o pareceréis uvas pasas al salir de la bañera! Os puede bajar demasiado la tensión…

Creedme que después de conocer el Mia 2, los ateos os volveréis hasta creyentes. Constatado.

—Hostiaaaa…¡Joder! ¡¡Oh, my Odinnnnn!! ¡¡Por Freyja!! (la diosa, que no mi gata :P)

Sí, yo después de…sigo en modo nórdico.

Después es tiempo de respirar hondo, dar un último trago largo a la cerveza y sonreír como idiotas. Porque sí, vamos a sonreír como idiotas cuando pulsemos el “-” para apagarlo.

¿Quién dijo que la vida era complicada? Los pequeños placeres están para disfrutarlos…

Y sí, he de admitir que el Mia2 en pareja llega a ser brutal cuando al masajeador se le suman las manos y la boca, Pero…

…al habla una soltera…

¡Ya es hora de redescubrir nuestro cuerpo! Seamos sinceras y sinceros, mejor que nosotros no nos conoce nadie. Sabemos lo que nos gusta, lo que nos pone y cómo conseguirlo.

Conocer a otras personas. Experimentar y preguntar sobre lo que les gusta o no, jugar, jugar, jugar, dar placer a otros es la bomba. Que el sexo y los orgasmos están para disfrutarse en compañía sin prejuicios…

Pero dejarse llevar sin ninguna complicación, en silencio, sin rendir cuentas a nadie por el mero hecho de disfrutar cada instante como si fuese el último y porque nos da la puta gana…Es indescriptible con palabras.

¿He conseguido que lo sintáis un poquito?

¿Cuántas os vais a comprar el Mia? ¿Cuántos se lo vais a regalar a vuestras chicas?

Decidme, ¿Dirtys? ¿Habéis probado el Mia2? ¿Cuál es vuestro juguete favorito? ¿Le ponéis nombre? ¡Contadme! ¡Que soy muy curiosa! ¡Y sé que este blog está lleno de curiosos que aunque no firmen también leen! ¡Las estadísticas me lo chivan!

¡Un abrazo calentito!

9/13/2017

PRIMERAS CITAS...

¡Queridos Dirtys!

Si hay algo que dé más pánico que estar soltera a los 30, es la primera cita después de una relación larga. ¡El ser humano y su miedo a decepcionar!

Imaginad que conocéis a alguien nuevo y que las estrellas se alinean y que quiere quedar para tomar un café o lo que surja.

¡Ohhhhh! ¡Terror! ¡Tembleque en las piernas! ¡Dudas everywhere!

Si a eso le sumáis el eco de ciertas voces en vuestra cabeza que os recuerdan conversaciones del pasado.

—No eres una chica en la que los hombres se fijen a la primera…

—Eres demasiado heavy y poco femenina…

—Llevas el pelo cortado como un tío, muchos tatuajes…no atraes… ¿quién te va a querer?

El terror que produce la primera cita es en plan…¡Oh, my god! No puedo respirar, creo que me está dando un ataque al corazón… ¿Se estará riendo de mí? ¿Quedar conmigo será una broma?

Sí, chic@s, de verdad ¿A qué es así? Decidme que no he sido la única paranoica que se ha hecho esas preguntas…

Después de mucho tiempo con la misma persona… crees que no hay más mundo…que no habrá nadie destinado para ti, ni para una cita, ni para nada…

Después de tanto tiempo con la misma persona…

Llega el conocer a alguien nuevo y tener que poner todo de tu parte para que funcione ese primer café, ese primer paseo por el parque, ese caminar sin rumbo fijo hacia ninguna parte, ese primer encuentro del que depende todo.

Si a eso le sumáis la timidez, el no saber ligar porque en realidad nunca lo hiciste ya que te ligaron, los silencios por culpa de los miedos, la poca facilidad para hablar cuando no se conoce a la otra persona, ese rugir de tripas, llamémosle: mariposas, tus propias inseguridades como mujer, tus propios fantasmas…

La primera cita puede llegar a resultar un auténtico desastre. ¿Verdad?

No sabes dónde colocar las manos. Si le tocas puede pensar que tocas a todos, si no le tocas pensará que no te interesa. Si te acercas mucho te pondrás nerviosa porque el chico te parece guapísimo, si no te acercas seguirás tensa porque lo que quieres es acercarte.

El café amenaza con salirse de la taza, los pies tropiezan al caminar y parece que vas medio borracha y no has bebido nada de alcohol, tienes el estómago revuelto y ganas de vomitar, miedo de soltar gilipolleces o lo que es peor…acabar hablando de tu ex…

Pánicoooo. La primera cita puede llegar a ser lo peor.

¿Quién inventaría las primeras citas después de tanto tiempo? ¿Debería existir algún manual para ello? ¿Le hay? ¡Seguro que sí porque ya está todo escrito!

Y si las cosas van bien, y el chico no ha salido corriendo durante el café, después de ese primer paseo llega el temido momento del beso.

HABEMUS nuevo problema. EL BESO

¿Besar o no besar en la primera cita? ¿Recordáis cómo se besaba? ¿Qué tus besos le gustasen a tu ex no quiere decir que les vaya a gustar a los demás tíos del planeta? ¿Habrá química?

Ya sabemos todos lo que pasa con las expectativas que nos creamos en nuestra mente calenturienta y que después…

Y llega el beso, los choques de manos, los giros de cabeza, los golpes por culpa de los nervios, las sonrisitas tontas… ¿Quién idearía los nervios?

Y después de ese beso…llegan más. Porque queridos amiguitos, los besos son adictivos. Una vez que has empezado ya no puedes parar…

Y claro, no es lo mismo tener 30, que tener 15, ni mis antiguos 21. A una el cuerpo le pide muchas cosas…Y ya sabemos que después de las rupturas las hormonas están revolucionadas y son como demonios gritando en tu cabeza.

Y el angelito te dice: para, se va a pensar que eres una fresca. Pero el demonio te dice: quítaselo todo. ¡Pero cuidado que estás a plena luz del día! Exhibicionismos los justitos…

Resultado: Acabas tocando los botones de la camisa del muchacho como si se tratase de un chaleco bomba, asegurándote de que no va a saltar ninguno, con un duelo interno entre ángel y demonio que no te está poniendo fácil la primera cita. Culpa de oír voces…

¡Y frenas en seco! Y vuelves a los besitos, a la charla y a las sonrisas tontas, aunque por dentro te estés muriendo de calor, que aunque una parezca muy Freeze después acaba siendo como un puto koala. ¡Pobre muchacho…!

Y al final…después de tantos nervios, de tantas dudas, de no poder dormir la noche anterior, de temblar como una hoja, te das cuenta de que ni te ha dado el infarto, ni te has muerto.

¡¡Has sobrevivido a la primera cita!! Biennnnn!!! ¡¡¡Aplausos aquí!!!

Ya no importa si te vuelven a llamar o no. Eso es otra cosa.

Lo importante es que has sobrevivido y que ya puedes tachar de la libreta de cosas nuevas por hacer, lo de tener una primera cita.

Y sí, queridos amigos. Con el tiempo vuelves a recordar ciertas frases de tu pasado.

—Demasiado heavy, poco femenina, no atraes a nadie…

Y tanto tu ángel como tu demonio gritan dentro de tu cabeza:

—¡Chúpate esa!

Y sí, lo gritan levantando el dedo corazón en una peineta.

Aunque después todo se desvanezca, aunque después vuelvas a casa sola, y estés sola. Hay momentos vividos que ya no te los quita nadie. Y sabes que a la nueva Beka, esos momentos pasados le sacarán sonrisas tontas. Porque en esa primera cita te lo pasaste muy bien, volviste a sentir y la escarcha que rodeaba tu corazón se deshizo hasta morir de calor.

Y eso es lo que realmente importa. Sentir. Vivir cada segundo como te dé la gana. Pase lo que pase después.

¿Vosotros también habéis tenido pánico a esas primeras citas? ¿Os dio ansiedad? ¿Estuvisteis al borde del infarto? ¡Contadme! Sé que hay mucha soltera por aquí, por vuestros mensajes, viviendo lo mismo que yo.

¡Espero que os haya gustado este nuevo desvarío!

El próximo habla de cierto juguetito, marca Lelo, al que adoro…¡Ahí lo dejo! Jijijijijiji


¡Un abrazo muy sucio, Dirtys!

9/08/2017

SOLTERA A LOS 30

¡Queridos Dirtys!

Doy el comienzo a la sección Dirty Thirty hablando de mi nueva situación.

Si llegas hasta aquí, tengas 20, 30, 31, (pánico que se acercan los 32), 40 o los que sean, seguro que te sientes identificada o identificado, que lo mismo algún hombre también me lee.

¡¡Estoy solteraaaa!!

Oh, my goooodddd!!!
¿Miedo?
Pues sí, los primeros días da un vértigo de la hostia, porque has estado muy acostumbrada a convivir con otra persona. Pero después le vas cogiendo el gusto a la soledad. Que siiiii. Aunque te sobre mucho tiempo, aunque el reloj no se me mueva cuando tú quieres.
Te conoces mucho mejor a ti misma porque ese silencio perpetuo te muestra taaanto. Te haces todavía mucho más fuerte en esa ausencia de ruido. ¡No te queda otra!
Después de una relación de diez años (se dice pronto…), vuelvo al camino que abandoné hace tiempo para hacer las cosas a mi manera, como siempre debí hacerlas.
Hay un mundo tan grande esperándome…
La vida da nuevas oportunidades todos los días para que podamos ser quienes queramos ser. Llega un momento en el que una despierta y se da cuenta de que no puede dar todo por una persona olvidándose de sí misma. Porque dar todo el amor del mundo de manera desinteresada no quiere decir que la otra persona te vaya a corresponder de igual forma. Ese fue el mayor error de mi vida. 
Dejarlo todo por alguien.
No cuidarme, no valorarme, no protegerme a mí misma, no labrarme mi propio futuro, abandonar mis amistades, fue mi mayor error. Enamorarme fue lo mejor, saber que puedo hacerlo, que puedo sentir, que no tengo ninguna tara. Compartir mi vida con esa persona también porque durante 10 años hubo muchísimas cosas por las que sonreír, pero también hubo otras que no estaban en el lugar correcto, que nunca lo estuvieron. Mi autoestima y dependencia fueron dos de ellas. El egoísmo de él fue el suyo.
Pero todo lo que sucede en la vida, sucede por una razón. Ahora con la mente fría sé que debió ocurrir para darme la oportunidad de conocerme, de descubrirme, de crecer como mujer. De darme la hostia de mi vida y salir más guerrera de ella.
Desperté (bendito Kick Boxing y su hacerme fuerte mentalmente) y me di cuenta de lo que estaba mal, de lo que ya no llevaría arreglo. Me hice fuerte y tomé la decisión de marcar territorio. Luché hasta dónde llegué. Y terminé por marcharme. Los lectores asiduos a este blog sabrán a qué me refiero.
Y ahora estoy sola, pero me tengo a mí misma, ahora sé lo que quiero y lo que no, sé lo que valgo y lo que no, de lo que estoy y estaré dispuesta a dar de mí a otra persona si tiene que llegar a mi destino.
Ahora sé que no necesito a un hombre que me quiera para quererme a mí misma. Ahora sé que puedo sonreír sin que un hombre borre la melancolía de mis pupilas con sus bromas. Ahora sé lo que es la soledad, llegar a casa y no tener a nadie más que a una gata preciosa que me putea más que darme mimos. Sé lo que es sentir frío porque el otro lado de la cama esté vacío y que esa escarcha no me duela ni me marchite. Sé lo que es respirar con el futuro incierto en mis pupilas y que no me importe nada más que seguir en pie luchando por mis sueños.
Porque ahora me tengo a mí misma como mujer. Primero solo tenía a otra persona. Y el vacío que había en mi alma, era un vacío que solo podía llenar yo. Yo. Yo. Yo.
Ahora tengo total libertad para los pasos que debo de afrontar. No tengo nadie a quién rendir cuentas, no tengo nadie que se pueda sentir mal por lo que hago, digo o siento. Ahora no tengo que silenciar mis Cariño, ni mis Te Quiero. Ahora puedo abrazar a quien quiera, hablar con quien quiera, tomar café o copas con quien quiera, ser quien siempre fui y quien nunca debí dejar de ser.
Ahora soy solo yo frente al mundo, frente a todas las cosas que me están pasando. Unas buenas, otras no tanto. Pero siempre hay alguien que te recuerda lo que sabes que eres, por si te despistas. Porque es en los peores momentos donde te das cuenta de las personas que tienes cerca, de los amigos que realmente son amigos.
Soy una puta leonaaaa.(Gracias, Miguel). Una guerrera de las que se deja la piel en todo lo que hace. Porque nunca supe hacer las cosas a medias. Y eso a veces no me beneficia, pero no importa. Siempre di y doy todo de mí. Cuando amo, cuando odio, cuando sueño, cuando lucho. Aunque me tropiece contra un muro de piedra, sigo adelante a cabezazos. La sangre, el sudor y las lágrimas no son más que la consecuencia de seguir en pie, latiendo, luchando, viviendo y no sobreviviendo.
Ya no pienso volver a sobrevivir. Porque merezco mucho más. Ahora lo sé. O quizá siempre lo supe, pero no tenía la fuerza para enfrentarlo.
No sé no entregarme por entera.
Y al final la vida me ha enseñado que mientras no me olvide de mí misma, tengo que seguir así, entregándome al 100% en todo lo que hago o siento porque solo así viviré como merezco vivir. Aunque el camino no sea fácil. Aunque tropiece. Aunque me caiga. Aunque duela. Lo verdaderamente importante nunca es fácil. Y si me entrego por entera y un día me vuelven a decepcionar sabré que el problema no le tengo yo, le tienen los demás, los que no saben valorarme como merezco.
Así que ahora lo único que me preocupa es vivir la vida. VIVIRLA como a mí me apetezca. Rodeada de todos aquellos que quieran compartirla conmigo, pero sin perder mi propia libertad, ni mi esencia como mujer.
Solteraaaaaa. Con toda una vida por delante. Porque los 30 son los 20 que no tuve como un día me dijo mi ahora ex suegra (entonces me molestaron esas palabras, ahora te doy las gracias y todo, porque tu zasca me hizo daño pero me abrió los ojos). Sin miedo, con mariposas de vértigo en el estómago, con ilusión y unas ganas locas de comerme el mundo.
Muchas ganas de todo. Y sí, con las hormonas revueltas, también. Lo acepto. Pero es algo que nos pasa a todas y a todos después de las rupturas.
¿Y esas hormonas como se apagan? Con primeras citas, pero también con juguetitosss…
¡Estad atentos, Dirtys!
Se avecina artículos más hot
Un abrazo sucio, de esos que provocan temblores en la respiración :P

9/04/2017

NUEVA VIDA. NUEVO CAMINO. NUEVA SECCIÓN

¡Queridos Freezers!

Al final la guerrera se cansó. Las decepciones, los comentarios dañinos, la falta de paciencia, y que la venda dejó de ocultar la vista pudo más que el amor que un día sentí.

Y las ganas de huir se convirtieron en la mejor decisión que he tomado en mucho tiempo.

No ha sido un camino fácil. Desde hace un mes y medio mi vida ha sido un continuo caos de caídas, levantadas, lágrimas, nuevas ilusiones, pero sobre todo muchas sonrisas. Porque la nueva Beka Von Freeze ha decidido vivir el momento, quedarse únicamente con lo bueno y tirar hacia adelante exprimiendo cada día como si fuese el último.

Porque sí, mi vida ahora es un caos de indecisión, de tropiezos, de mirar al futuro con pánico, pero lo importante es que ahora es mi caos. Mi vida. La vida que yo quiera vivir. No la que otros quieran que viva. Y cuando comprendes eso...ya no hay vuelta atrás. Te sientes una mujer distinta.

Aunque la soledad apriete, aunque los fantasmas del pasado a veces me arrastren y cubran mi mirada de melancolía, las sonrisas que pronuncian mis labios cada día tienen un nuevo matiz. Un nuevo color que mostrar. Sin cadenas. En total libertad.

Ahora sé que no necesito a un hombre en mi vida para ser feliz. Porque ahora me tengo a mí misma. Beka tiene a Beka. Y eso es lo jodidamente importante. ¡Teneos!

Si aparece el guerrero adecuado para batallar conmigo la pelea de la vida, será bienvenido. Si no aparece está bien también. Porque lo importante es tenerse a uno mismo. Quererse. Valorarse. AMARSE. Y a veces nos olvidamos, nos perdemos y nos volvemos dependientes de la otra persona. Le damos un poder que no necesita ni ha pedido. Pero también una obligación. Porque cuando les entregamos todo deseamos que también sea así, y en el fondo, estamos pidiendo demasiado. Llegarán las decepciones, las insatisfacciones, la pérdida de autoestima. No debemos hacer eso. Y todo esto se ve cuando todo se rompe.

Porque en las relaciones de amor no hay que pedir. No hay que mendigar oportunidades, no hay que mendigar nada porque nos estaríamos rebajando frente a la otra persona. O se da o no se da. El que quiere estar a tu lado lo demuestra cada día, te lo hace saber, con detalles, con palabras. Te cuida. Te protege. Te mima. No te obliga a ser quien no eres.

Al igual que en las relaciones de amistad, uno nunca debe abandonarse a sí mismo y perder su propia libertad. Hay que quererse y respetarse, aceptarse, sin cambiar al otro que es lo realmente difícil. Ceder en unas cosas uno, en otras otro, pero nunca, NUNCA, dejar de ser nosotros para ser otra persona.

Y cuando el amor deja de ser ciego, esa libertad individual sale a flote y cuando no la consigues, todo se desmorona. Ya no hay sonrisas, ni magia, ni nada. Los buenos momentos quedan relegados a un segundo plano.

Es hora de decir adiós. Pero no un Hasta Luego. Sino un ADIÓS con mayúsculas.

Así soy yo. Puedo tardar en tomar la decisión. Pero cuando la tomo es para siempre. Las puertas entreabiertas generan corrientes. O se dejan abiertas. O se cierran de un portazo.

Y tras la despedida, es hora de empezar un nuevo camino, no desde cero porque es imposible. Pero sí una nueva vida en la que aprender de los errores del pasado, tener muy claro desde el principio lo que se quiere de una relación y lo que no. Lo que se es verdaderamente como persona y lo que no.

Sé, que mientras estáis leyendo, os estáis sintiendo identificados. Tanto mujeres como hombres. Me consta por las charlas que he tenido con vosotros. Perderse y no valorarse no es solo monopolio de la mujer.

Y puede que al principio nos cueste un triunfo conectar, conocer a alguien que quiera lo mismo que nosotros, en este mundo de redes sociales, de prisas y de superficialidades es muy difícil confiar, pero hay que hacerlo porque el destino es sabio.

Además ahora ya sabemos lo que deseamos y lo que no. Ahora sabemos lo que necesitamos en la persona que de verdad quiera acompañarnos. Ahora sabemos lo que estamos dispuestas a entregar y lo que no entregaremos jamás.

Nueva vida. Nuevo camino. Nueva sección.

Beka Von Freeze se desata para ser quién siempre quiso ser.

Siempre he sido un corazón de mente abierta, una chica del siglo XXI sin pelos en la lengua, un alma sexual escondida en una romántica empedernida. Siempre he sido muy emocional, y si he hablado con tapujos era por no molestar a otra persona. Ahora ya no hay nadie en mi vida al que molestar al ser explícita y hablar de ciertos temas, de ciertos libros y películas, de ciertos juguetitos. Ahora puedo ser yo en mi máximo esplendor.

El que quiera se quedará y leerá. El que no, se marchará. Pero creo que esta nueva sección os gustará, porque una vez más voy a hablar de mis sentimientos. No de otras personas, no habrá nombres, tranquilos, sino de cómo me siento como mujer, de cómo estoy sintiendo los cambios que se están produciendo en mí. Son tantos...

Y sé que habrá mujeres de 25 a 40 que se sentirán identificadas. Ya me lo han dicho por mensajes privados (gracias por la acogida, de verdad, sois un amor, mis letras no serían nada sin vosotros). Y si con mis locuras consigo que esas mujeres que como yo están viviendo una nueva vida desde cero a partir de los 30 o a cualquier edad, se sientan comprendidas, identificadas y que no están solas, ya he conseguido muchísimo y más de lo que espero con esta columna.

A parte de conocerme a mí misma mientras escribo, que es la idea principal. Vaciarme de mis fobias y locuras.

Habrá nuevos artículos. Desvaríos con esa mezcla entre humor negro y Carrie Bradsaw, ese personaje favorito de Sexo en Nueva York por el que un día decidí que quería escribir artículos así.

Hablaré de la soltería a los 30, de primeras citas tras una relación larga, de la soledad que nos abraza cuando has estado acompañado mucho tiempo y luego llegas a casa y no tienes nada, los consejos de nuestros mejores amigos tíos (porque sí, ahora vuelvo a tener amigos de género masculino sin tener que sentirme mal por ello), redescubrir el sexo y la llegada de los benditos vibradores, sin cadenas, sin límites, sin sentirme lastrada por nadie.

¡Espero que os gusten y me acompañéis en esta nueva etapa!

El vértigo ahora mismo me puede, pero creo que este proyecto puede salir bien...

¡El tiempo lo dirá!

¿Me acompañáis?

¡Un abrazo escarcha!

6/06/2017

ESA NECESIDAD DE HUIR

¡Queridos Freezers!

Regreso tras mi último post. Después de aquella despedida llega una nueva bienvenida, un nuevo camino.

Las desilusiones te rompen por dentro, dejan tu corazón magullado y repleto de cicatrices, pero también te ayudan a crecer.

Hoy, con el café de la media tarde, quiero reflexionar sobre esas ganas de huir que nos entran cuando sentimos que una situación nos disgusta y nos supera.

Me considero una guerrera aunque a veces me crea una mierda. Y sé que huir no es la mejor opción pero a veces parece la salida más fácil.

Cuando alguien al que amamos nos decepciona, por mucho que le perdonemos hay una parte de nosotros que sigue rota, aunque haya otra que intenta superar el bache. 

Es como si una parte de nosotros se hubiera muerto desde ese día en el que una venda cae de nuestros ojos y vemos como toda nuestra vida cambia en cinco minutos. Hay errores que se cometen en un segundo cuya huella deja una cicatriz que tarda siglos en desaparecer. 

Al menos en mi caso es así. He de admitir que soy demasiado sentimental y emocional, que hay cosas que me afectan una barbaridad, por mucho que quiera rodear mi corazón de escarcha y que quizá por eso en algunos momentos lo vea todo de color negro.

Necesito tiempo para que esa herida sane, cicatrice y deje de supurar veneno y dolor.  Y la distancia parecía una buena opción. Ahora, con la mente fría, sé que no.

El ver cómo esa herida, en momentos puntuales, dentro de mi cabeza sigue derramando sangre junto a mis fantasmas y mis miedos, es lo que me ha llevado a querer mandarlo todo a la mierda.

En el instante en el que peor estás anímicamente, cuando se te borran las sonrisas, aparece la necesidad de huir y empezar todo de cero, sola y en otro lugar, lanzándote a la piscina del nuevo comienzo sabiendo que no tiene agua y que te vas a llevar una hostia tremenda. ¡La hostia de tu vida!

Después de una crisis de ansiedad profunda y de muchas lágrimas, después de haberte sentido destrozada, de haber visto cómo de tu decisión dependía todo lo vivido hasta ahora, el silencio te da las respuestas que necesitas. La calma regresa tras la tormenta para demostrarte que huir hubiese sido el camino más fácil porque tu corazón sigue amando. 

El camino más cómodo en primera instancia, porque cuando quieres de verdad…decir adiós no es algo que se consiga sin sentir que el corazón se te destroza en mil pedazos. Puedes incluso sentir más daño que la persona a la que estás diciendo adiós aunque él crea que no. Porque al pronunciar esa palabra estás sintiendo otra vez el daño que sentiste al paso de la desilusión que te marcó sumado a ver cómo todo se desmorona. Al fin y al cabo también es tu sangre la que se escarcha, tus sentimientos los que están en juego.

Hay que ser valiente para decir adiós, pero creo que también tiene mucho de cobarde.

Por eso estoy aquí, reflexionando entre líneas sobre las ganas de huir.


¿Os ha pasado alguna vez? ¿Os habéis sentido tan rotos que habéis creído que la única solución era empezar de cero lejos de todo?

Cuando los errores pesan como losas en el fondo del alma, lo más complicado es seguir luchando.

Me considero una guerrera aunque a veces me sienta tan pequeñita que no logro ver la luz al final del túnel.

Entonces me caigo al suelo, me siento derrumbada, cansada tanto mental como físicamente. Las fuerzas se me esfuman con el aliento de mi respiración y pienso en darme por vencida.

Es en ese momento cuando me doy cuenta de que hay cosas por la que merece la pena luchar hasta el último aliento. Los sueños son una de ellas. El amor es la otra.

No hay parejas perfectas, no hay historias de cuentos de hadas. El amor no es como nos venden cuando somos pequeñas. El amor a veces duele y decepciona. Nunca debe matar. Pero cuando dos personas son diferentes a veces hay que reconstruirse del dolor, hablar mucho, poner la relación en una balanza, lo bueno y lo malo, y decidir qué es lo que más pesa.

Porque como bien me han dicho estos días: para decir adiós siempre hay tiempo y más cuando tu felicidad y tu corazón están en juego. No hay que tomar decisiones en caliente.

Sé que soy una guerrera, que soy una mujer fuerte y que cada día lo seré un poco más. 

Si aprendí a vivir sin el hombre de mi vida, si salí adelante sin tener a mi lado a la persona que más me ha querido y me querrá, sé que puedo superar cualquier piedra que se me ponga en el camino. 

Sé dónde estoy, a dónde quiero ir, lo que he cambiado y evolucionado interiormente como persona y como mujer, y quien me quiera en su vida tendrá que aceptarlo y demostrarlo. Como yo siempre he dado y demostrado.

Hay que luchar hasta el último suspiro. Por las cosas bonitas, por las que realmente merecen la pena.

Y si llega un día en el que se suceden nuevas heridas, entonces será tiempo de decir adiós. De empezar de nuevo, en otro lugar, sola y quizás indefensa, como me dicen algunos, pero nunca débil.
Porque los débiles siempre buscan la salida más fácil. Y yo he decidido levantarme, arriesgarme, seguir luchando.

Mientras tanto, voy a hacer caso a la filosofía de los samuráis. Gracias a mi Isabel por su artículo y descubrirme la frase.

“Ahora es la hora, y la hora es ahora.” (tradicional japonés)

Voy a dejar los miedos y los fantasmas en el fondo de un cajón y que el tiempo demuestre lo que debe de acontecer.

Que mis queridas Nornas marquen mi destino. 

¡Un abrazo congelado!

3/27/2017

YA NO ESPERO NADA DE NADIE...

¡Queridos Freezers!

Encontré esta frase impresa en una imagen hace unas horas y no he podido evitar hacerla mía.

Estos días, algo dentro de mí se ha roto para siempre. Desde hoy me tomaré la vida de otra manera. He tomado la decisión de no esperar nada de nadie. Ni de mi pareja, ni de mi familia, ni de los pocos amigos que tengo. De nadie.

Porque cuando te tratan mal y te rompes…tienes que reconstruirte de nuevo y cuesta. Cuesta mucho cuando las personas que más te decepcionan son las que deberían quererte, las que decidieron protegerte de todo y de todos. Y entonces llegas a la conclusión de que en realidad estás sola.

Estoy sola.

No tengo a nadie más que a mí misma. Nadie cuidará de mí. Nadie me querrá como yo me quiero. Y he de aprender a vivir con ello para no sentirme decepcionada. Para no sentir esto que siento hoy, que algo dentro de mí está roto y vacío…

Es doloroso sentirse así. Sentir que todo tu mundo se desmorona en una fracción de segundo. Pero dicen que en la vida lo que no te mata te hace más fuerte y sé que, aunque estos días me haya sentido derrumbada y totalmente perdida, volveré a sonreír. ¡Con ganas!

Porque creo que me lo merezco. Porque llevo en mi sangre la lucha de mis ángeles por un mundo mejor, porque sé que una parte de su energía sigue brillando, hasta en mis noches más oscuras, detrás de las estrellas y bombeando en mi corazón.

A veces basta una conversación silenciosa frente una lápida, para tener las cosas mucho más claras cuando la cabeza arde y el corazón se tambalea. Cuando no sabes lo que sientes, cuando percibes esa batalla entre lo que deberías hacer y lo que realmente quieres hacer.

No soy de las que se rinde. Por eso he decidido luchar. 

La vida me ha enseñado que hay que dejarse la piel, el sudor y las lágrimas cuando algo nos importa. Pero los golpes y los traspiés también me han mostrado que la paciencia no es infinita, que llega un momento en el que tenemos que decidir el dolor que aceptamos y el que ya no es dolor sino sufrimiento. Y como bien dijo el sabio Buda, éste último es opcional. Somos nosotros quienes decidimos si nos aferramos al dolor o lo destruimos.

Hace un año decidí que viviría la vida a pleno pulmón, que ya no me contendría más, que no sería la Beka que otros quieren que sea, que no me conformaría porque me estaba traicionando a mí misma, a mis raíces.

Por eso hoy decido no esperar nada de nadie. Ni para bien ni para mal. Porque solo cuando esperas algo de otras personas sientes el dolor al darte cuenta de que nadie es como tú. Cada ser humano es distinto, tiene sus propias prioridades y no porque tú lo des todo…vas a recibirlo.

Así, si te sorprenden con algo bueno: sonreirás. Y si es mal lo que recibes: no te dolerá tanto. 
Sé que mientras me tenga a mí misma, algo estaré haciendo bien. A veces no perder esta idea de la mente es la que te ayuda a tirar hacia delante.

Al menos me tengo a mí misma. A la Beka que quiero ser y con la que siempre soñé. Hay quienes ni siquiera se tienen y por eso han de refugiarse en los demás para ser felices. Yo lo hacía, en serio, lo he hecho durante mucho tiempo. Pero ya no. Y quizá sea ese el problema de sentirme como me siento.

A partir de hoy me tomaré la vida bebiendo de ella lo que me ofrezca, pidiéndome más y siendo inconformista solo conmigo, luchando por mis sueños, por mis sonrisas, por el amor. Pero sin mendigarlo, sin esperar, sin suspirar. Porque cuando los suspiros se convierten en vacío al golpear contra el cristal... Duele demasiado.

Y no quiero volver a sentirme perdida. No quiero volver a sentirme una muñeca de trapo rota, con el corazón repleto de escarcha y quebrado en mil pedazos.

Quiero sonrisas. Sonrisas. Y más sonrisas.

Porque es lo que todos nos merecemos de la vida. Sonrisas. Porque para llorar siempre hay tiempo.

Por eso he decidido no esperar nada de nadie y que el tiempo diga lo que ha de suceder.

Una parte de mi destino está escrito, la otra soy yo la que decido cómo escribirla…en la novela de mi vida. Y desde hoy lucharé para que cada página en blanco esté impregnada de tinta que merezca la pena. Porque no quiero regresar la mente hacia atrás un día y darme cuenta de que debería haber hecho las cosas de otra manera.

No quiero más lágrimas. No quiero volver a sentirme decepcionada por los que más quiero. No quiero volver a mirarme al espejo y vislumbrar mi alma rota.

Porque creo que no me merezco sentirme nadie.

Porque intento que cada persona que se cruza en mi camino sonría, se sienta valorad@ y luche por sus sueños. Y por eso quiero lo mismo para mí.

Sé que estas palabras suenan demasiado tristes, pero quedaos con el mensaje. En el momento que no esperéis nada de nadie seréis mucho más felices. 

Huele a despedida. Y lo es. Este será mi último desvarío en una temporada. Beka Von Freeze necesita un tiempo para sí misma. Necesita vaciar lo que duele, echarlo de su corazón y recomponerse. Y si mi humor es negro acabaré escribiendo cosas poco positivas y vosotros siempre estáis ahí acompañándome y merecéis la mejor versión de mí.

Pero tranquilos, el Kick Boxing me ayudará a resurgir.

El Kick Boxing me ha cambiado, me ha convertido en una mujer más fuerte mentalmente y quizá sea ese el motivo por el que hoy estoy aquí tomando esta decisión.

Recordad que nada nos mata, excepto la muerte, que solo tenemos una vida y debemos vivirla como queramos, con ansias y saboreando cada minuto porque puede ser el último. Recordad que debéis ser felices para vosotros mismos, no para la felicidad de otros. Y que tenéis derecho a ser, que no debéis mendigar por nada.

Que cada uno hemos de luchar por mantenernos en pie porque nadie nos levantará del suelo si nosotros no damos el impulso primero.

Que luchamos solos y vencemos de la misma manera. 

Recordad que sois fuertes, que valéis mucho y que os lo merecéis TODO.   

Que quien quiera estar en vuestra vida os lo demuestre y el que no quiera estar que se marche.


¡Un abrazo escarcha con mil sonrisas bonitas!

¡Hasta la próxima!

3/13/2017

LOS OJOS SIEMPRE LE PERTENECEN A LA PERSONA QUE LOS HACE BRILLAR

¡Queridos Freezers!

La mañana ha amanecido gris, después de un domingo de tormenta y lluvia fuerte. Y no hay mejor antídoto para mejorar un lunes que el Kick Boxing de mañana...¡Al menos para mí!

Para los que trabajáis, estudiáis y preferís el café para activar las neuronas...

Os dejo este artículo para que reflexionéis... ¡Espero respuestas! ¿eh?

¿Qué os sugiere esta frase?

A mí muchas cosas…Y todas tan bonitas…

Amor, amistad, cariño, empatía, personas especiales…

Recuerdos de pequeños instantes…

¡Es una gran verdad! ¿No creéis?

LOS OJOS SIEMPRE LE PERTENECEN A LA PERSONA QUE LOS HACE BRILLAR…

Es una de esas frases que escuecen, que se cuelan dentro del corazón en cuanto la paladeamos y la repetimos en voz alta.

Tintinea y araña la sangre pero de una manera bonita.

Nuestros ojos siempre le pertenecerán a esa persona que los haga brillar, sea de la forma que sea. 

¿Cuántas veces os habéis sentido decaídos, tristes, apáticos, sin ganas?

Todos alguna vez nos levantamos con el pie equivocado sin motivo aparente. Y es una sensación asquerosa, porque si al menos supiéramos el motivo de nuestra nostalgia todo sería menos complicado…

¿Cuántas veces una mirada os ha hecho resurgir?

¿Cuántas una mirada y una sonrisa os han alegrado el día? 

¿Cuántas un gesto desinteresado os ha hecho sentir especiales?

Son muchas las personas que entran en contacto con nosotros cada día. Los hilos rojos del destino nos cruzan con distintas personas, nos atan a unos y a otros y provocan chispas.

Nuestra rutina, como seres humanos sociables, nos puede brindar un montón de antídotos contra la tristeza. Basta con ser agradables. No hay que ir de súper happies por la vida tampoco, que hay mucho loc@ suelto…xD

Simplemente hemos de mirar al mundo con ganas, observar con detenimiento nuestro alrededor, salir de nuestra burbuja y dejar de mimarnos el ombligo.

Observar y descubrir a todas esas personas que nos regalan miradas, sonrisas y gestos que nos hacen carcajearnos de felicidad cuando estamos solos, que ayudan a que la neblina gris de nostalgia desaparezca de nuestra mirada y nuestros ojitos brillen. 

Que brillen de verdad. Con intensidad.

Porque a veces solo hace falta un pequeño gesto para alegrarles la vida a los demás. Y para que otros nos la alegren a nosotros ¿verdad?

En un mundo donde cada uno va a su rollo, con urgencias y prisas, un pequeño (gran) detalle sin buscar nada a cambio puede conseguir que una persona se levante del suelo y tenga un motivo más para pelear por su sueño, cuando las personas más cercanas le han gritado lo IMPOSIBLE que es. 
Gracias, Nune.

En un caos de envidias, críticas baratas, donde el hablar por hablar sin conocer de verdad está a la orden del día, una simple mirada a tiempo puede provocar que un corazón tenga ganas de sonreír, de seguir en pie, latiendo rebelde.

Un mensaje en las redes sociales, una frase, un emoticono, un consejo, una fotografía por WhastAap, puede ayudar a que los ojos de una persona brillen con incandescencia y sin necesidad de filtros que los mejoren.

Porque todos, hasta los más fríos y los más guerreros, necesitan que alguien les recuerde que son importantes, que son especiales para los que les rodean y aprecian.

Por eso, cuando miro a los ojos a las personas a las que quiero, sonrío con mi sonrisa imperfecta. Sí, soy lo contrario a la sonrisa Profident, pero shh. Para que se rían conmigo y al mismo tiempo de mi lado más payaso. Porque son esas sonrisas las que alegran el corazón cuando la soledad aprieta. 

Cuando tengo delante a las personas con las que me cruzo cada día, sean más conocidos o menos, sean amigos o no, sonrío. Porque nunca sabes a quién le puedes alegrar el día con tus sonrisas. Porque nunca sabes quién te podrá alegrar a ti el tuyo con solo estar ahí, durante unos segundos, frente a frente, deshaciéndose en una mirada con sonrisa sincera.

Ese es el poder sanador del alma. De tocar el corazón de las personas con los ojos. De reconfortar con una sonrisa, con un abrazo, con una leve caricia en el hombro. Con un simple: ¡Hola! ¿Cómo estás?
Los pequeños detalles son los que cuentan.

Aunque después cada uno siga con su vida, aunque puede que quizá no vuelvas a encontrarte con esa persona en mucho tiempo, las sonrisas y las miradas no se olvidan. Y cicatrizan heridas. ¡Creedme! Diluyen las nubes negras, evaporan las nostalgias y pueden mostrar la luz en el momento más necesitado.

Por eso, siempre: LOS OJOS PERTENECERÁN A LAS PERSONAS QUE LOS HAGAN BRILLAR.

Regalaremos una parte de nuestra mirada a los que nos sepan ver de verdad, para que se iluminen el día cuando lo necesiten. Porque un abrazo, una mirada, una sonrisa, no cuestan nada y ayudan tanto…

Y tendremos para nosotros parte de esos ojos, de esa alma y de ese corazón dentro de nuestra sangre, para alegrarnos las sonrisas, iluminarnos la oscuridad de la tristeza que a veces palpita en el corazón.

Y no tengáis miedo a lo que diga la gente. Sonreíd mucho, sed felices, aunque piensen que os habéis fumado algo, que de amargados y bordes está el mundo lleno. No todas las personas tienen la sensibilidad suficiente para empatizar con otras personas sin necesidad de palabras.

Recordadles a las personas que apreciáis cuánto significan para vosotros sus sonrisas, sus miradas, el brillo de sus ojos haciendo reflejo en los vuestros. Porque nunca se sabe cuándo vamos a poder decírselo por última vez.

Sé que últimamente me pongo demasiado ñoña y trágica, (culpa de Ed Sheeran todo), pero es que se me están abriendo los ojos en muchas cosas y cada día soy más consciente de que es mejor sonreírle a la vida que estar triste y nostálgica. Soy más consciente de las personas que me rodean, de su verdadero rostro, de lo que nos pueden brindar y de la esencia de todo lo que me acompaña.

Y así como hay personas que te decepcionan, una y otra vez, hay otras que te calientan el corazón.

Así que a todas esas personas que últimamente me están demostrando la sencillez de la vida, que me están descubriendo que he estado muchos años dormida, que me sorprenden con sus gestos y detalles desinteresados alegrándome las sonrisas y la mirada…

—¡Gracias infinitas!

¡Y ahora comprobadlo por vosotros mismos! ¡Sonreíd! ¡Dejad que os sonrían! ¡Mirad con cariño! 

Y si queréis firmáis, perdéis el miedo a comentar al final de esta entrada y me contáis sobre esa sensación de cosquilleo en el corazón que se produce al saber que hay personas que sí merecen la pena.

Porque sí, en el mundo también existen personas que no están ciegas, que dan de sí a los demás sin esperar nada a cambio, que son felices con una simple sonrisa. 

¡No todo está perdido!

¡Un abrazo! ¡Mil sonrisas y miradas bonitas!