2/06/2017

TRIUNFAR ES LA MEJOR VENGANZA

¡Queridos Freezers!

Entre el aroma de un cappuccino bien caliente, quiero reflexionar sobre el éxito y el responder a las traiciones con sonrisas.

Primero de todo quiero daros las gracias por acompañarme cada semana. Aunque seáis tímidos y no firméis, las estadísticas del blog me chivan que leéis xD

Segundo, un consejo: ¡Sonreíd! Es la mejor defensa y a la vez un maravilloso ataque.

Dice Ronda Rousey que triunfar en aquello que nos gusta es la mejor venganza hacia las personas que nos han querido ver derrotados.

¿Os habéis sentido traicionados alguna vez? 

¿Han hablado de vosotros a vuestras espaldas? ¿Se han reído de vuestros sueños diciendo que nunca los conseguiríais? ¿Qué no valéis para ello?

Os voy a abrir de par en par mi corazón de escarcha. Sé que lo hago siempre, pero hoy voy a contar algo que solo saben las personitas a las que quiero mucho.

¡Cuidado! ¡Tengo un corazón muy oscuro! :P

Desde la primera vez que dije que escribir era lo que me hacía sentir viva, he tenido que escuchar muchas opiniones. Tanto a la cara como a la espalda. Algunas buenas, otras malas, otras con intenciones perversas.

Las más dolorosas, las de aquellos que no creían en mí pero me sonreían. Sobre todo aquellas que venían de “amigos” que en vez de decirme lo que pensaban de verdad se reían de los relatos que les regalaba en fechas señaladas. 

¿Cómo me sentí al enterarme?

No fue esa parte de mí a la que le encanta escribir la que se sintió mal…¡os lo aseguro! Fui toda yo la que se derrumbó.

¡Imaginad!

Horas planificando un breve texto, dejándoos el corazón en cada palabra escrita, poniendo vuestros sentimientos más sinceros en el papel…

¿Lo tenéis?  

Respuesta a la espalda:

—Vaya basura…se creerá buena…

Cuando has puesto tu corazón en lo escrito, cuando has mostrado todos tus sentimientos hacia esas personas y lo han arrugado y tirado a la basura, sin tener las narices suficientes para decírtelo en tu cara, se crea en ti una especie de desazón. 

Es un crujir infinito que te marchita el alma por completo.

Un sentimiento crece en tu interior, con raíces muy fuertes, mezcla del dolor por la traición, el sentirte gilipollas y la decepción de darte cuenta que en realidad estás rodeada de mucha mierda. 

Lloras de rabia, de impotencia, te vienes abajo. Piensas que se acaba el mundo. Lo ves todo negro.
Crece en ti un sentimiento de venganza que domina las palabrotas que sueltas por la boca al pensar en ello.

La venganza es algo innato. Algo que llevamos dentro, que nos hace arder la sangre. Al igual que el amor y el odio. En muchas ocasiones es un sentimiento tan fuerte, tan anidado al corazón, que es lo único que mantiene vivas a algunas personas.

Después de mucho maldecir...preferí dejarlo en las manos del karma.

¡Bendito karma! Todo acaba poniéndose en su lugar.

La vida y su inquebrantable paso del tiempo me han enseñado que no hay que darle tanta importancia a la venganza hacia aquellos que nos han lastimado. Nos han hecho daño, sí. Mucho. También. Pero sin quererlo también nos han hecho más fuertes. Nos han convertido en los guerreros que somos ahora.

Basta con limitarse a vivir, a exprimir cada día como si fuera el último, a sonreír y disfrutar.

Para silenciar las bocas de la envidia, de aquellos que no nos quieren aunque hayamos creído que sí, de aquellos que nos han traicionado o apuñalado por la espalda, nuestros triunfos son la mejor venganza. 

Nuestro éxito se convierte instantáneamente en una buena patada en la boca. ¡Y no veáis el daño que hacen!

Y no solo el éxito profesional, o el que vean como cumplimos aquellos sueños que siempre hemos deseado, sino el éxito espiritual. Eso llamado felicidad, que se nos nota en la cara, en todas nuestras miradas, en las sonrisas instantáneas, en la forma de caminar con la cabeza bien alta. Aunque queramos ocultarla.

Esa felicidad que muchos no obtienen en su día a día y que son conscientes de que nunca 
conseguirán.

Creedme cuando os digo que a veces duele mucho más una sonrisa sincera que una buena hostia.

¡Lo he comprobado!

Hay quien ha pillado observándome con incredulidad a aquellos que un día me traicionaron, cuando he pasado frente a ellos con la mejor de mis sonrisas.

Quizá esperaban verme mal, distinguir en mi rostro las huellas de la infelicidad, de la tristeza por no tenerlos más en mi vida.

Esas sonrisas que nacen de forma espontánea, cuando ni siquiera te has percatado de la presencia de esas personas que te lastimaron, son la mejor venganza.

Tu éxito, tus sueños cumplidos, tus carcajadas, tus ganas de vivir y de comerte el mundo. Esa belleza interior que reflejas en tu mirada cuando te sientes invencible, cuando te sientes bien contigo misma. Es el mejor puñetazo que podías darles.

Así que luchad por vuestros sueños. Triunfad. Quereos mucho porque valéis mucho. Amaos de verdad a vosotros mismos. Tened éxito en lo que anheláis con todas vuestras fuerzas. Sonreíd. A todas horas.

¿Lo estáis haciendo?

¡Prometedme que vais a hacerlo!

Y que hablen. Que susurren.  Que critiquen… Y después: lloren.

¡Un abrazo escarcha!

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