11/01/2016

NUNCA NADA SERÁ PERFECTO


¡Queridos Freezers!

¿Os apetece un café conmigo?

Pensad que la lluvia golpea la ventana. Sus pequeñas gotitas lloran mientras se resbalan por el cristal. Mi corazón tintinea en ganas de suspirar.

¿Habéis entrado en situación?

Perfección.

Perfección…

Ahora reflexionad sobre ella.

Os voy a descubrir algo que no sabíais:

¡La perfección no existe!

Seguro que no lo habíais escuchado nunca. Lo más probable es que jamás hayáis llegado a esta conclusión ¿verdad? :P

Como bien dice Ronda Rousey en su biografía: no podemos esperar a las condiciones perfectas. Nunca nada será perfecto.

Debemos seguir caminando hacia delante con las condiciones que nos son dadas.

Debemos tener muy claro que podemos conseguir aquello que nos propongamos, si de verdad luchamos por ello, tarde o temprano, sea de la forma que sea, obtendremos los beneficios por nuestro sacrificio.

El éxito se puede ver desde distintas perspectivas y, por ello, si no se dan las opciones perfectas lo que debemos hacer nosotros es construirlas. Crearlas. Darles la forma que queramos, para sentir que son perfectas.

Nunca nada será perfecto. Somos nosotros los que hacemos que todo sea perfecto.

Nosotros mismos, junto a las personas que nos rodean, junto a las personas que queremos y amamos, somos los que convertimos lo que parece imperfecto en algo especial.

Cualquier momento puede resultar único si así lo creemos.

Tardé mucho tiempo de mi vida en darme cuenta de esto.

De adolescente me sentí sola, perdida y fuera del mundo demasiadas veces. Me sentí insatisfecha sin motivo en tantas ocasiones, que solo el madurar de la vida me enseñó lo verdaderamente importante.

Pasé tanto tiempo aspirando a conseguir sueños y metas demasiado grandes, que cuando comencé a luchar por lo que quería, los pequeños triunfos me demostraron lo que realmente nos hace felices.

No es conseguir lo que queremos, sino el camino que recorremos.

No importa las veces que nos digan que tenemos sueños imposibles, que no lo conseguiremos. No debemos nunca esperar a las condiciones perfectas.

No hay que desesperar por el momento mágico, porque puede que ese instante no llegue nunca de la manera en la que lo deseamos y de tanto ansiar podemos no llegar a vivir lo que está escrito en nuestro destino.

Nos podemos perder cosas maravillosas si soñamos muy alto, sin nos despistamos demasiado, si no tenemos los pies en la tierra.

Los momentos que nos arrancan sonrisas vienen cuando no les esperamos. Esto es algo que también me ha enseñado el acontecer del tiempo.

Es nuestro deber como seres humanos conscientes y emocionales, saber encontrar la esencia de cada acontecimiento, por muy pequeño que éste nos parezca al vivirlo.

Es al recordarlo, al exprimirlo, al rememorarlo, cuando podemos sentir en el fondo de nuestro corazón que el reloj se había detenido. Que ese instante era el preciso momento con el que llevábamos mucho tiempo soñando.

¿Os ha pasado alguna vez estar disfrutando de un instante y sonreír al daros cuenta de que será especial para vosotros?

¿Qué volveréis a él con el paso del tiempo?

¿No es bonito saber apreciarlo?

No importa cuál sea el camino, la batalla, el recorrido, lo que prima es darse cuenta de todo lo que vamos consiguiendo durante ese trasegar. De todo lo que podemos llegar a experimentar si abrimos bien los ojos y dejamos al corazón funcionar como desea.

Aunque el día amanezca gris, aunque parezca que todo se desmorona, aunque nos sintamos tristes, hay que sonreír y seguir adelante. Con una sonrisa bien grande y verdadera. Dejemos las muecas falsas para otro momento. Por nosotros. Porque nos lo merecemos.

Aunque el sol nos escueza, hay que saber apreciar todo su brillo. Hasta en su resplandor sobre las nubes más negras podemos encontrar belleza.

¿No os habéis fijado nunca en ese titilar mágico del sol sobre las nubes carbonizadas mientras vuestros pies caminan despacio?

¡Pues ya estáis tardando! ¡Mirad al cielo! Seguro que cuando lo hagáis, pensáis en Beka Von Freeze… :P

Descorchad el champán, abrir esa botella de vino, esa cerveza y esos chocolates para las ocasiones mágicas, y a por vuestros sueños. 

Porque cada día que acontece es un gran momento para luchar, para sonreír, para besar y abrazar, para volver mágico un instante que parece rutinario. Para volver algo insignificante en algo perfecto.

Porque es el momento de luchar por nuestros anhelos, nuestras metas y nuestros sueños, con todas nuestras fuerzas. Aunque parezcan imposibles, aunque pensemos que nos será muy difícil, aunque creamos que no lo lograremos. Aunque nos repitan una y mil veces que dejemos de soñar.

Es el momento de crear las condiciones perfectas con las herramientas que tenemos, sonreír, luchar y gritar que sí, que podemos.

—Nosotros podemos. Somos seres geniales repletos de imperfección.

La perfección está sobrevalorada…

¿A qué sí?

¡Un abrazo escarcha!

1 comentario:

  1. Es difícil aceptarlo, pero cuando lo haces resulta liberador. Tenemos que aspirar a la mejor versión de nosotros mismos, pero es que la perfección no la hallamos ni en la naturaleza que es la madre de la sabiduría. Creo que algo perfecto, quizá, solo podría elaborarlo un robot y que, por contradictorio que parezca, carecería de magia precisamente por eso: por ser perfecto.

    Una reflexión preciosa, amiga :)

    ¡Un beso!

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