9/19/2016

SI VIS PACEM, PARA BELLUM

¡Queridos freezers!

¿Cuántas veces habéis implorado por un poco de paz?

¿Por un poco de ese silencio que reconforta, que reconstruye y nos ayuda a coger aire para seguir caminando?

En el mundo en el que vivimos se hace necesario. Transitamos en medio de una lucha constante de prisas, rutinas que asfixian, sentimientos que chocan entre sí y combates con elementos hirientes que desembocan en tormentas emocionales. 

Realmente necesitamos encontrar ese pequeño rincón entre el silencio donde poder parar a coger aire para proseguir, donde haya un poco de equilibrio sobre el que balancearse.

Nuestra cabeza lo necesita, nuestro corazón lo precisa, y todo nuestro cuerpo lo quiere para sí.

Gracias a Jaume, un amigo escritor y regente del blog Excentrya, me llegó esta máxima latina:

Si vis pacem, para bellum.

Para los que no tenemos ni idea de latín, las mejores bandas de metal nos lo ponen fácil en sus letras :P

Y los pantalones de mis compis y Sensei (Pedro Rodriguez) del Bushido Gym en Tanos, también. Son unos guerreros que siempre están listos para darlo todo y pelear. ¡Cuidado! 

¡Para muestra una foto gracias a mi Sensei!

 

Ya lo dicen Children of Bodom en una de sus canciones, titulada If you want peace…prepare for War, si quieres paz has de prepararte para la guerra. 

¿Quién no ha gritado alguna vez ese fragmento de Metallica y su conocido ‘Don’t tread on me’?: So be it threaten no more, to secure peace is to prepare for war! Don’t tread on me!!

A estas alturas de la vida no voy a resolverle incógnitas a nadie. Si queremos disfrutar del silencio, si queremos sentir paz en nuestro interior y sentirnos bien con nosotros mismos, tendremos que guerrear. Y la lucha no va a ser fácil.

No solo tendremos que enfrentarnos al ambiente que nos rodea, a las personas tóxicas que quieren debilitarnos y que son como sanguijuelas chupa sangres incapaces de ver la felicidad de los demás sin hacer nada al respecto, sino que tendremos que hacer frente a los acontecimientos inesperados, y otras muchas cosas más.

Tendremos que afrontar aquello que aparece en nuestra rutina sumiéndonos en más estrés, llevar como mejor podamos los sucesos inesperados que la vida tiene para bien o para mal regalarnos, y después de todo eso pelear contra nosotros mismos.

Porque freezers, somos nuestros peores adversarios, lo sabíais ¿verdad?, y nuestra mente el rival más fuerte con el que nos enfrentaremos durante toda nuestra vida.

Lo más difícil de todo será luchar contra nuestros propios demonios.

Esos demonios que nos hacen únicos y especiales. Esos demonios que respiran en nuestro interior y que podemos mostrar a través de nuestros ojos. Sí, a través del espejo del alma, nuestra mirada.

Nuestra forma de ver la vida, nuestros traumas, complejos, miedos, fobias, anhelos, cicatrices, sueños…

Detrás de todas y cada una de las acciones y decisiones que llevamos a buen término cada día están escondidas estas nubes negras, a veces tóxicas, que nos impiden respirar con normalidad, que desean vernos asfixiados.

Luchar contra las nubes y ganar la batalla es la única forma de conseguir la tan ansiada paz.

Paz con lo que nos rodea y paz con nosotros mismos. ¿Cuál os parece más fácil de conseguir?

Para salir victoriosos debemos luchar. Con uñas y dientes. Dejarnos la piel, el sudor, la sangre y las lágrimas por el camino hacia la meta. Sea cual sea.

Es justamente la forma en la que luchamos la que nos distingue de nuestros semejantes.

No hay paz sin guerra.
Al igual que no hay luz sin oscuridad, ni sonrisas sin lágrimas.

Todo en la vida es una mezcla entre el ying y el yang.

Vamos a caer, a tener que levantarnos de nuevo. Vamos a llorar, a desangrarnos, a sentirnos morir a ratos. Pero también a sonreír. Mucho. Porque los verdaderos guerreros nunca se quedan en el suelo por mucho tiempo. Se levantan malheridos para seguir defendiéndose. Nunca se rinden. Y después del golpe, sonríen.

Si anhelamos paz, si realmente la queremos, deberemos luchar con todas nuestras fuerzas por permanecer invictos en la guerra. Que sean otros los que caigan al suelo desangrados.

No podemos dejar que nos venzan, no podemos darles la satisfacción de vernos derrotados, no podemos regalarles nuestra mirada de pánico ni nuestra desilusión.

Tenemos que estar preparados para la guerra sabiendo que podemos ganar la batalla. Si  pensamos que no podremos, nunca ganaremos.

El que quiera paz…¡tendrá que fabricársela!

Somos nosotros quienes decidimos si permitimos que nos pisen o luchamos por ganar.

¿Vosotros qué vais a hacer?

¡Yo lo tengo claro!

Y el que quiera guerra conmigo, el que quiera verme mal, tendrá que estar dispuesto a luchar y perder.

Como despedida de este artículo:

Para los blanditos: una canción.

Para los hard…un poquito de ruido del que a mí me gusta :P  


¡Un copito caricia!


P.D: Se avecina nuevo proyecto para este blog. Artículos creados gracias a los títulos de una biografía inspiradora.

Si queréis saber más... ¡tendréis que estar muy atentos!

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